El mosquito es el asesino más mortífero que existe en el mundo. Estos pequeños zancudos son responsables de por lo menos setecientas mil muertes. La carga aérea más mortal no se compara con la depositada por millones de mosquitos en nuestro torrente sanguíneo. La malaria, el Dengue y la Chikungunya son presencia no grata en nuestros veranos. Ahora nos llega también el Zika.

Este nuevo virus, que se descubrió en el bosque Zika en Uganda, se transmite a través del mosquito Aedes Aegipti, por vía sanguínea, sexual o perinatal. Los principales síntomas van desde el dolor de cabeza, la fiebre intermitente, dolores en los músculos y ronchas. La duración de la enfermedad no sobrepasa los siete días. No existe cura conocida. El virus no es letal.

El dolor muscular puede prolongarse hasta por un mes. La población en mayor riesgo son las embarazadas. Existen indicios, no avalados por estudios científicos concluyentes, de que puede producir microcefalia. Los casos mejor documentados son los de unos tres mil quinientos niños brasileños que nacieron con esta condición de madres afectadas por el virus. Esa es la razón de que se recomienda posponer el embarazo.

La posibilidad de expansión del virus es global. Los gobiernos de países desarrollodos han despledo importantes recursos financieros y humanos para estudiarlo, prevenirlo y curarlo. El presidente Barack Obama se reunió con los líderes del sector salud para definir un plan de acción. La llegada de los meses cálidos haría posible que el mosquito pudiera afectar hasta doscientos millones de ciudadanos de ese país.

En nuestro país, un hábitat ideal para el vector, la realidad del virus no ha llamado la atención del presidente Danilo Medina, pero sí del sector salud de su administración. La ministra Altagracia Guzmán Marcelino ha anunciado diferentes medidas de carácter preventivo que buscan mitigar la propagación y limitar la cantidad de posibles afectados.

La población debe cooperar con estas medidas. La mayor preocupación y actividad debe desplegarse reduciendo los cacharros y todo posible reservorio de agua que pueda servir de posada a la larva del mosquito.

Es saludable que nos mostremos ocupados más que preocupados con el tema. La situación debe mantenermos alertas, pero no alarmados.