El país no puede sentirse orgulloso de su sitema electoral. El índice de Percepción de Íntegridad Electoral coloca a República Dominicana entre los países con baja o muy baja percepción de integridad electoral.

Este análisis independiente es realizado por más de dos mil expertos de todas partes del mundo. El alcance del proyecto de análisis cubre más del ochenta por ciento de los procesos electorales de mundo.

El índice está compuesto por las variables fundamentales de todo proceso electoral: autoridad electoral, ley electoral, procedimientos electorales, límites del distrito, registro de votantes, registro de partidos y candidatos, cobertura de los medios, financiamiento de campañas, proceso de votación, conteo de votos y resultados.

Estas dimensiones son evaluadas por los expertos y reciben una puntuación de cero a cien. La putuación más alta indica mayor integridad.

Nuestro país recibió una puntuación general de cuarenta y cuatro. En la mayoría de las variables no alcazamos a superar la media. Los efectos de estas debilidades sobre la democracia son devastadores.

 El régimen electoral es la base de cualquier sistema basado en la libertad ciudadana. Los resultados tan decepcionantes en esta evaluación colocan al país en la obligación de preguntarse: ¿Qué grado de libertad tienen nuestros ciudadanos? La medición de Freedom House basada en estos resultados señala que cruzamos la línea roja de los países no libres.

La calidad presente y futura de nuestra democracia depende de las decisiones que tomemos ahora. El país está ante la encrucijada de fortalecer nuestras instituciones electorales o debilitarlas. No hay término medio.

La definición de los actores humanos será determinante para indicar si elegimos el camino del cambio o el de la permanencia.

El liderazgo político tiene la responsabilidad de encarar este importante reto con espíritu constructivo. El egoísmo estrecho de las conveniencias partidarias llevará al país a una crisis de proporciones incalculables.

El pacto para determinar los perfiles adecuados para la autoridad electoral y los jueces es imprescindible.