La JCE reivindica como exitosa la prueba nacional de registro de concurrentes, conteo y transmisión de datos a través de la nueva tecnología que se utilizará en el próximo proceso electoral. El comunicado oficial del organismo electoral contrasta con otras versiones.

Los representantes de los partidos, incluyendo el oficial, y los ciudadanos dieron cuenta de las múltiples deficiencias presentadas en el proceso. Las informaciones recogidas en la prensa nacional muestran que las fallas ocurrieron en diferentes zonas geográficas y en todas las etapas del proceso.

El Sistema de Registro de Concurrentes falló en reconocer los datos de algunos ciudadanos o por la falta de las tarjetas QR necesarias para iniciar el proceso de registro.

La inestabilidad o inexistencia de conectividad afectó la transmisión en un veinte por ciento de los casos y provocó la lentitud en los restantes. El equipo de conteo, de acuerdo con denuncias de un delegado del PRM, validó boletas marcadas con votos nulos. Los retrasos para completar el proceso por causas técnicas o humanas documentados son suficientes para causar preocupación.

La JCE explicó que el retraso en la llegada del personal y en la instalación de los equipo se debió a problemas logísticos con el transporte y a las fuertes lluvias que afectaron varias provincias. Las dos razones son valederas y entendibles, porque los fenómenos naturales son variables que escapan al control humano y el transporte disponible para el personal es reducido hasta el día de las elecciones.

Roberto Rosario afirmó que lo sucedido en la prueba no tiene nada que ver con lo que sucederá el día de las elecciones, porque los equipos estarán instalados y probados con tiempo de antelación suficiente. El problema es que el día de las elecciones la cantidad de equipos, material y personal a movilizar es varias veces superior a la cantidad utilizada en la prueba. El organismo tendrá que exhibir una capacidad logística que no ha mostrado todavía.

En vista de los innegables problemas documentados, la prudencia aconseja que la confianza depositada en las nuevas tecnologías que se quiere implementar ceda espacio a la prudencia de la utilización de los procesos manuales que la costumbre y la ley mandan. Así nos evitaremos los seguros inconvenientes que un proceso rápido, pero poco confiable, pudiera suscitar en cada una de las mesas de votación. Prevenir es mejor que lamentar.