Andrés Pastrana, jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA, presentó el informe final ante el Consejo Permanente.

El informe tiene una importancia de primer orden para precisar de manera objetiva y sin sesgos interesados las deficiencias del pasado proceso electoral.

El contenido llega en el momento ideal para contribuir con los esfuerzos de rediseño institucional que en las próximas semanas y meses abordará la sociedad dominicana. Las fallas son conocidas, pero no aceptadas por todos.

El hecho de que la recopilación de esas falencias haya sido realizada por un grupo de actores extraños al entramado de intereses políticos locales eleva el valor de su contenido y obliga a todos a considerarlo con seriedad.

El recurso de matar al mensajero para invalidar el mensaje no será posible en esta ocasión. El informe es un espejo que refleja con mucha exactitud el demacrado rostro de nuestro proceso electoral.

El informe confirma las dificultades logísticas, de funcionamiento y de distribución de los equipos de automatización de procesos electorales en los simulacros organizados. La JCE no pudo o no quiso corregir las fallas que volvieron a presentarse el día de las elecciones.

El nuevo proceso automatizado de conteo de votos definió todo el proceso electoral, de acuerdo con el informe, a pesar de que el sistema de Transmisión de Resultados Preliminares era un referente regional por su buen funcionamiento. La JCE cambió lo conocido funcional por una improvisación modernizadora que convirtió todo en un fiasco.

Los vacíos de la ley permitieron un gran espacio de actuación discrecional del organismo electoral mediante resoluciones que cambiaron el proceder acostumbrado del conteo de los votos en las mesas. Eso causó una gran confusión en el personal de las mismas.

Las sugerencias contenidas en el informe están alineadas con las ideas postuladas por la mayoría de los ciudadanos que defienden la necesidad de una reforma profunda a un sistema electoral que se encuentra colapsado.

La responsabilidad de aplicar las sugerencias rectificadoras queda en nuestras manos.