Los que intentan actuar en el presente con la intención de recuperar valores del pasado deben poseer una larga memoria.

La pretensión de cambiar el gentilicio “quisqueyanos” por el de “dominicanos” en las letras del himno nacional muestra buena intención patriótica, pero poca razón histórica.

Los que pretenden borrar el vocablo “quisqueyanos”, sin saberlo, desean quitar la palabra que mejor identifica nuestro particular perfil patriótico.

El viaje a la semilla de nuestra historia es imprescindible para identificar sin duda razonable los argumentos que apoyan a los que defienden la idea de mantener el término “quisqueyanos” en nuestro canto patrio.

El consenso de los historiadores, estudiosos del período prehispánico, es que no hay certeza de que los pobladores indigenas utilizaran un único nombre para toda la isla.  El nombre de Haití, que significaba “tierra alta”, era utilizado posiblemente solo para identificar la parte más montañosa de la isla.

El término “Quisqueya”, “Madre de todas las tierras”, en cambio, nunca fue utilizado por los pobladores autóctonos  para referirse a la isla, sino que era usado para este fin por las poblaciones continentales mayas. El término entró en la historia a través de la obra de Pedro Mártir de Anglería.

El primer nombre general comprobado para toda la isla fue el escogido por el almirante Cristobal Colón, por la semejanza con el paisaje castellano: La Española.

Esta denominación duró poco, porque en la documentación oficial, después de la fundación de la ciudad de Santo Domingo, comenzó a utilizarse Isla de Santo Domingo como denominación para todo el territorio.

El primero que utilizó el gentilicio “quisqueyanos” fue el patricio Juan Pablo Duarte en su mensaje en verso enviado a raíz de la anexión: “Quisqueyanos sonó ya la hora, de vengar tantos siglos de ultraje...”

Estos versos fueron los inspiradores de las letras escritas por Emilio Prud’Homme. La verdad histórica es que somos quisqueyanos por voluntad del fundador de la República. Lo más patriótico, entonces, es no remover este término del himno nacional.