Las lluvias que afectan parte del territorio nacional forzaron la declaratoria de emergencia para siete provincias. El oportuno decreto permitirá agilizar los trámites para las compras y servicios necesarios para enfrentar la trágica situación.

La población espera que el espíritu solidario manifestado siempre por el país ante las desgracias internacionales se haga presente en esta urgencia local.

Las pérdidas materiales, todavía provisionalmente evaluadas, alcanzan sumas importantes. Las lluvias dejaron intransitables tramos de carreteras, anegaron cultivos y tornaron inhabitables a muchas casas.

El Gobierno tendrá la obligación de hacer de tripas conrazón con los pocos recursos disponibles para enfrentar tan inesperado suceso, porque la demanda de ayuda es urgente y creciente.

El tema, claro está, no debería politizarse, pero sabemos que la cultura política local no dejará pasar la oportunidad.

El hecho de que esté todavía fresco en la memoria colectiva la organizada y oportuna colaboración con la desgracia haitiana pone una presión extra sobre los hombres del oficialismo.

 Las comparaciones son odiosas, pero son reacciones muy humanas. Los partidos políticos se comportarán como cajas de resonancia de las exigencias y elevadas expectativas de los ciudadanos en apuro.

El Partido Reformista Social Cristiano declaró en una rueda de prensa en su local principal que el Gobierno debía trasladarse al Cibao para encarar con firmeza la tragedia, así como lo hizo con Haití.

La reacción solidaria, oportuna y abundante, ante “Matthew” será inevitable marco de referencia para evaluar la ayuda que se proporcione a nuestras provincias en estado de necesidad.

El convoy a Haití quedó establecido como parámetro en el imaginario popular de lo que debe ser un operativo de socorro. Así que, para bien o para mal, será también la vara con la que se medirá la ayuda desplegada para socorrer a nuestros ciudadanos.

Las autoridades, no cabe duda, tienen ante sí un reto doble: material y mental. La ayuda no solo debe ser abundante y oportuna en la realidad, sino también en las mentes de todos los dominicanos.