Ser honesto tiene un significado antiguo y otro moderno. Para tener una comprensión cabal de lo que significa la honestidad es muy importante entender esos dos significados.

Para los antiguos la condición de honesto era dada como premio a una vida recta, decente y digna. En latin “honos”significa sencillamente un cargo público. Los cargos eran otorgados a las personas con fama de correctos. El “honesti”, el nombrado o elegido, era todo aquel distinguido con la “honesta”, el cargo. De ahí se deriva el término honrado, el premiado con un cargo.

Para los modernos, en cambio, la condición de honesto viene dada antes del nombramiento o la elección. Se reputa como el conjunto de virtudes que posee toda persona que actúa como piensa. La honestidad es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable y justo.

La diferencia entre las dos versiones de honestidad que debemos resaltar es que para los antiguos era algo dado por los demás; una virtud pública, en el sentido de que era necesario recibirla de los conciudadanos. En cambio, en la versión moderna es algo intrínseco al individuo.

En los usos y costumbres populares queda el vestigio de esa perspectiva antigua cuando nuestros mayores decían que el hombre serio no tenía que decirlo. La afirmación entraña el reconocimiento de que la seriedad, que es el nombre popular para la honestidad, tenía que ser reconocida por los demás y no por uno mismo.

El presidente Danilo Medina, en el acto de proclamación del Partido Cívico Renovador, declaró que República Dominicana no tendrá un Gobierno más honesto que el suyo. La declaración hace que el Presidente ponga el pie sobre la arena movediza del tema de la impunidad y la corrupción. No hay duda de que a lo largo de toda esta semana estas palabras encontraran respuestas desde la oposición política y la propia sociedad civil.

Si hay acuerdo en alguna debilidad de esta administración es en el tema de la moralidad pública. La sociedad dominicana acumula una gran dósis de frustración por lo poco que se ha realizado para pedir cuentas a los transgresores del pasado y a los del presente. Sin duda que todos esperamos niveles de honestidad superiores y mayor compromiso con la justicia en un próximo Gobierno.