Marcelo Odebrecht, el millonario y expresidente de la Constructora Odebrecht, fue condenado a diecinueve años y cuatro meses de prisión por ser hallado culpable de los delitos de corrupción pasiva, lavado de dinero y asociación para delinquir.

El juez Sergio Moro encontró méritos en las pruebas que demuestran el pago de comisiones por valor de treinta millones de dólares a cambio de obtener contratos de Petrobras.

El empresario estaba detenido desde el mes de junio y no fue hasta el mes de diciembre que decidió renunciar al cargo de presidente que ocupaba desde el año 2008.
Los datos de su biografía profesional indican que su ascenso en la empresa coincidió con el de Lula da Silva en la presidencia de Brasil. Las gestión exitosa en la división de ingeniería y construcciones convencieron a su padre de que estaba listo para el control total del grupo.

Las investigaciones realizadas muestran la estrecha relación entre Marcelo, Lula, Dilma y Joao. El grupo Odebrecht se convirtió en el sustentador financiero del Partido de los Trabajadores y, por extensión, de todos los aliados locales e internacionales del mismo.

Los amigos políticos de Lula en el continente recibieron el beneficio de la colaboración financiera de la empresa constructora como la del especialista en mercadeo político.

No es coincidencia que en los interrogatorios practicados a Joao Santana salgan a relucir los servicios profesionales prestados en Venezuela, el Salvador, Argentina y República Dominicana.

El señor Santana confesó haber recibido pagos de una cuenta sustentada con recursos de la empresa Odebrecht.

El ejercicio de relaciones públicas a través de medios de comunicación, con el objetivo de convencer a todos los ciudadanos de que nuestro país es tan especial que no participa del esquema de asociación entre el dinero, el poder político y los contratos de obras públicas, constituye un insulto a la inteligencia colectiva.

Las preguntas sobre la deriva local del esquema internacional permanecen sin contestar. El pueblo dominicano necesita saber cómo, quién y cuánto pagaba al señor Joao Santana en el país.

Las sospechas están más que justificadas porque el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social presta, Lula da Silva visitó, Odebrecht construye y Joao asesoró.  ¿Simple coincidencia?