El aumento en la tarifa de los colegios privados produce las mismas reacciones todos los años.

Las opiniones que defienden la facultad del Ministerio de Educación para regular, tanto como aquellos que se oponen, manejan buenos argumentos.

Los que piden la intervención argumentan que la 86-00 otorga la facultad de regular las tarifas de los colegios privados al Ministerio de Educación.

Los que se oponen invocan la naturaleza empresarial de la educación privada y, por consiguiente, la facultad de decidir de acuerdo con los costos operativos el retorno necesario para sufragarlos.

El sector de la educación privada ha crecido de forma exponencial en los últimos años. La mala calidad de la escuela pública creó un nicho de oportunidad que fue suplido por la iniciativa privada. La oferta en el mercado educativo cuenta con unos cuatro mil establecimientos.

El crecimiento en importancia cuantitativa y cualitativa del sector estimuló la asociatividad de los padres y de los propios colegios para defender sus respectivos intereses.

La Federación de Padres de Niños de Colegios Privados y Escuelas Públicas denunció lo que considera aumentos abusivos de hasta un cuarenta por ciento de las tarifas.

La directiva de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas indicó que los aumentos se presentan ante el Departamento de Colegios Privados del Minerd y se justifican de acuerdo a la calidad  académica, las mejoras en la infraestructura y los estados financieros.

La ley estipula que el Consejo Nacional de Educación debería establecer una categorización de los colegios privados para producir una calificación de acuerdo con una serie de variables cuantitativas y cualitativas. La categorización no existe. Esta falta hace imposible la intervención del Consejo en materia tarifaria.     

El tema debería ser abordado con dosis reducida de pasión por tratarse de un sector sensible y de gran importancia estratégica. Los políticos, lamentablemente, en vez de buscar una solución definitiva y de largo plazo se hacen los simpáticos con el tema. Ese decir y no hacer mantiene el problema.