El consultor jurídico de la presidencia, César Pina Toribio, afirmó que es un sueño pensar en que las altas cortes no tengan representación política.

Diversos sectores de la sociedad expresaron la aspiración de contar con instituciones equidistantes de los partidos políticos. La afirmación de Pina Toribio muestra que no existe la voluntad de abandonar la nefasta práctica.

La resistencia al cambio se esconde detrás de una supuesta imposibilidad. Así que es oportuno recordar que el pueblo dominicano experimentó en el pasado la existencia de una JCE independiente de las pequeñeces partidarias.

El proceso electoral de 1994 terminó en una grave crisis con repercuciones internacionales. Las tensiones sociales impulsaron un proceso de negociación política. José Francisco Peña Gómez y Joaquín Balaguer firmaron un Pacto por la Democracia que dio paso a una reforma constitucional.

El resultado más interesante de ese proceso de pacto fue el compromiso de escoger a un grupo de hombres de solvencia moral y de espíritu independiente a los intereses partidarios para conformar la JCE que arbitró las elecciones de 1996. Los nombres deben ser recordados: César Estrella  Sadhalá, Juan Sully Bonelly, Luis Mora Guzmán, Rafael Vallejo Santelisses y Aura Celeste Fernández.

Ese proceso electoral conserva, hasta ahora, el honroso logro de haberse realizado libre de las prácticas fraudulentas para cambiar la voluntad popular. Un sueño hecho realidad.

En procesos posteriores se comenzó un deslizamiento hacia la vieja costumbre de constituir el órgano electoral con afines políticos. Los graves problemas organizativos, la escasa transparencia y la incapacidad de garatizar equilibrio competitivo hicieron colapsar el modelo.

El país, en unas pocas semanas, tendrá que conformar una nueva JCE. La buena experiencia de un pasado no tan lejano demuestra que es un sueño realizable contar con un organismo electoral libre de la contaminación partidista. Es posible y necesario.

La falta de generosidad política para concertar con la sociedad y los partidos de oposición es lo único que nos separa de ese sueño posible.