El procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, aseguró que las informaciones reveladas por la empresa brasileña Embraer sobre el soborno para la compra de los aviones Súper Tucanos, no es una novedad y se encuentran en el expediente preparado por las autoridades dominicanas.

La respuesta del Procurador General de la República no es la que esperaba el pueblo dominicano. La novedad no es lo revelado, sino la confirmación.

La soga de la investigación cortó, como siempre, por lo más delgado. El proceso judicial llevado hasta antes de la publicación del Departamento de Justicia lucía incompleto. No son todos los que están  y no están todos los que son.

El rumor público y datos no oficiales nombraban la particiapción de uno o varios senadores como los destinatarios finales del millonario soborno.

En el proceso de investigación no se interrogó a ninguno de los posibles senadores implicados, El expediente fue instrumentado y puesto a disposición de la justicia con ese vacío investigativo.

La novedad de lo publicado es que la confirmación de la participación de senadores como beneficiarios del soborno a cambio de la aprobación del contrato obliga a que el Ministerio Público retome la investigación y proceda con los interrogatorios faltantes.

En el intercambio verbal con el embajador de los Estados Unidos, James Wally Brewster, el presidente Danilo Medina pidió que se le mostrara un hecho de corrupción y parece que la publicación del Acuerdo de Persecución Diferida con Embraer es la respuesta.

Las autoridades dominicanas tienen el compromiso de actuar con responsabilidad ante este nuevo escenario. La impunidad que permite la amistad o la militancia común no puede quedar garantizada.

La pelota de la corrupción está en la cancha del gobierno dominicano. El interés del Departamento de Justicia de los Estados Unidos no permitirá patearla sutilmente hacia un lado.

Nuestro pueblo tiene corta memoria, pero no las autoridades de los Estados Unidos cuando se trata de garantizar el respeto a sus intereses comerciales.

La oportunidad de hacer lo que nunca se ha hecho en materia de corrupción está en nuestras manos.