En la política nuestra se cometen todos los errores antes de intentar lo correcto.

La intranquilidad de unas elecciones traumáticas todavía no acaba. Las contradiciones se mantienen en el escenario de las decisiones institucionales.

La cámara de Senadores es el escenario donde se expresa la falta de comunicación entre el oficialismo y la oposición.

La política presente parece la continuación de la guerra electoral por otros medios. El voto de silencio mutuo, jurado  entre el candidato ganador y el perdedor, mantienen en peligro la gobernabilidad del pais y la posibilidad de una reforma institucional seria.

El tiempo pasó y se perdió en escaramuzas políticas de poca importancia. El Senado, en una interpretación de su responsabilidad constitucional, prefirió actuar como lobo y no como pastor de las ovejas democráticas.

Los aullidos constantes buscaban marcar un territorio que nadie le disputaba. La oposición y la ciudadanía reconocen como una facultad del Senado la conformación del organismo electoral, pero pedían solo ser escuchados. Los aullidos ensordecedores ahogaron las voces ciudadanas.
El Senado conformó una desigual Comisión Evaluadora y abrió un improvisado proceso de selección. El resultado final no pudo ser peor. Las ternas propuestas no permiten la conformación de una JCE confiable para todos los actores del sistema.

La composición de la JCE favorecida por la mayoría senatorial y filtrada a los medios de comunicación no cumple con el perfil de independencia e idoneidad moral requerido por la población,

 La crispación de la opinión pública por la falta de sentido de equilibrio de los senadores puso al descubierto la verdadera instancia que decidirá la conformación final del organismo electoral: El Comité Político del PLD.

El tiempo perdido debe ser recuperado. La sensatez que impidió la soberbia de la mayoría debe ser utilizada para construir un nuevo espacio de consenso.

La gobernabilidad del país no se mantendrá sin una capacidad de diálogo efectiva.  Entre el oficialismo y la oposición debe ser tendido un puente comunicacional para salvar el abismo abierto por los conflictos electorales. Una JCE respetable recuperará la confianza.