El último país que abolió la esclavitud oficialmente fue Mauritania, en África, en 1981. En Brasil, debería haber dejado de existir desde 1888. Sin embargo, un informe publicado el último 31 de mayo por el grupo de derechos humanos Walk Free Foundation muestra que la práctica aún alcanza 45,8 millones de personas en todo el mundo.

La institución considera “esclavitud moderna” todas las situaciones de explotación que una persona no es capaz de evitar por causa de la amenaza, la violencia, la coacción o el abuso de poder. También puede ser desde el trabajo forzoso y servidumbre por deudas hasta el tráfico de personas y el matrimonio forzado. Para obtener la cifra, ya que al ser una actividad ilegal no tiene ninguna notificación oficial, la instituición Free Walk llevó a cabo 42,000 entrevistas en 53 idiomas diferentes en todo el mundo.

De acuerdo con la encuesta, cinco países concentran 58 % de los esclavos. Ellos son la India (18,35 millones), China (3,39 millones), Pakistán (2,13 millones), Bangladesh (1,53 millones) y Uzbekistán (1,23 millones). Proporcionalmente, Corea del Norte tiene mayor población sometida a la situación. Se estima que uno de cada 20 habitantes son esclavos, o el 4.37 % del total. El estudio señala que el número sigue siendo conservador debido a la dificultad de la información en el país.

“Hay evidencia de que hay personas sometidas a trabajos forzados por el Estado, entre ellos presos políticos. Y los informes indican que los individuos se ven obligados a trabajar durante largas horas en el campo y en la construcción, la minería y de la confección, con duros castigos para aquellos que no cumplen con las metas”, dice el informe. Esta es la tercera edición del estudio. El último, lanzado en 2014, indicó 35,8 millones de esclavos en el mundo. La pobreza y la falta de oportunidades se presentan como factores para el aumento de la vulnerabilidad a la esclavitud moderna.

República Dominicana, resalta por turismo sexual

En República Dominicana y Haití la esclavitud moderna también dice presente. Parece ser una de esas gangrenas que recorren silentes a toda la sociedad.

Realizar trabajos sexuales, pedir limosnas en las calles, obligar a niños a trabajar, son algunas de las manifestaciones más frecuentes de la llamada esclavitud de los últimos tiempos en la que viven más de 45 millones de personas. Se trata de un mal que no mira ni clase social, ni edad, ni color de piel.
Según este estudio de Walk Free Foundation, 2,16 millones de personas en los países del continente americano se encuentran en una condición de esclavitud moderna.

En el informe, República Dominicana figura en el puesto número 8, posición que comparte con Haití, no porque ambas naciones ocupen la isla sino porque rinden el mismo índice de personas sometidas a condiciones de esclavitud moderna sobre el tamaño de la población. Así, tanto República Dominicana como el país vecino figuran con un índice de 0.995 (es decir, cien mil personas en cada país), por debajo de Mauritania, con 1.058 y por encima de Maynmar, con 0.956.

El porcentaje antes citado coloca a estos países caribeños en el octavo lugar entre las 167 naciones estudiadas en el Índice Global de Esclavitud.

Como modalidades de esclavitud moderna, la organización internacional de activismo sobre derechos humanos destaca el trabajo forzado en labores agrícolas y en la construcción, además del turismo sexual.

En total, reporta 104,800 personas en condición de exclavitud moderna, 103,800 de las cuales las atribuye a trabajo forzado.

El apartado de República Dominicana resalta que las playas de arena blanca atraen a alrededor de cinco millones de turistas al año, pero comenta que “desafortunadamente, esto ha ido acompañado de patrones claros de trabajo sexual infantil en lugares turísticos, tales como playas, parques, bares y discotecas”, según una traducción libre al español.

Peor aún, indica que esta práctica que entra en conflicto con las leyes nacionales y con las convenciones internacionales se convierte en práctica también para la población interna.

“Una organización no gubernamental informa que los extranjeros representan entre el 23 y el 25 por ciento de los clientes que participan en en la explotación comercial sexual de los niños, lo que indica al mismo tiempo una gran parte de los compradores son de Dominicana”, agrega el informe, cuyo capítulo dominicano aparece a partir de la página 104.

Además, sostiene que “existen serias preocupaciones de que los policías son cómplices o se hacen de la vista gorda a los abusos de las personas que trabajan en la industria del sexo”.

Sobre el trabajo forzado per sé, sostiene Walk Free que haitianos, dominicanos y descendientes de haitianos experimentan “condiciones laborales de explotación que a veces constituyen trabajo forzoso” en varias áreas.

Estos renglones laborales son la construcción, la agricultura, los servicios de seguridad privada, servicio doméstico y el sector informal.

También cita que “la evidencia de las práctias análogas a la esclavitud de las plantaciones de caña de azúcar y en las granjas de tomates persiste en el cultivo de arroz, donde algunos trabajadores trabajan bajo la amenaza de deportación, de tener su salario retenido o reducido, y que no tiene contrato formal (aunque los contratos de trabajo orales tienen validez legal en República Dominicana)”.

En cuanto a la explotación sexual, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que hay 4,5 millones de víctimas. El informe además destaca que un alto porcentaje de niños en Europa, Asia, África, América Latina y Medio Oriente son forzados por criminales a pedir limosna en las calles.

Exigencia

“Los líderes mundiales necesitan hacer que el mundo de los negocios se preocupe por el problema, exigiendo, por medio de leyes, foco en la transparencia de la cadena de producción”. Andrew Forrest, presidente de Walk Free Foundation.

Dato

25 % Porcentaje de los cinco millones de turistas que año tras años visitan esta isla que se dedica al comercio sexual, donde una de cada cuatro afectados es menor de edad.