1- Alteraciones visuales agudas

La visión borrosa o ceguera de instalación súbita, en uno o ambos ojos, son síntomas de esta enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central.

2- Problemas para caminar

Percibir una sensación de calambre en la espalda o debilidad en una o ambas piernas –si no se atienden a tiempo– pueden derivar en una discapacidad que obligue a utilizar silla de ruedas. Para evitar secuelas –dependiendo de la gravedad del daño causado por el brote, que consiste en la  exacerbación de los síntomas, y también conocido como recaída– es necesario un diagnóstico oportuno.

3- Mareos

Existen brotes en la EM que dañan las áreas del sistema nervioso central donde se controla el equilibrio. En estos casos la persona no puede mantenerse de pie o puede sufrir de mareo constante.

4- Fatiga severa

La avasallante sensación de cansancio es un síntoma característico de la EM; en estos casos, las personas que no cuentan con un tratamiento oportuno, no pueden desarrollar sus actividades cotidianas.

5- Incontinencia

Quienes viven con EM  –dependiendo del tipo, años de la enfermedad y circunstancias particulares– en ocasiones no pueden llevar su vida de manera normal debido a la incontinencia –que puede ser permanente– a consecuencia de la enfermedad.

6- Entumecimiento (brazos y piernas)

Otra de las señales de alerta es cuando se pierde sensibilidad en una o más extremidades, sin causa aparente.

7- Alteraciones en la memoria

Este síntoma afecta en gran medida la calidad de vida de los pacientes porque no pueden realizar sus labores cotidianas y en ocasiones son necesarios los cuidados de otra persona, lo que influye a todo el círculo familiar.

8- Falta de concentración

La EM –si no se diagnostica a tiempo– puede impedir una correcta concentración y, en conjunto con los otros síntomas de la enfermedad, impacta en la vida laboral y puede ocasionar la pérdida del empleo, con la consiguiente afectación a la economía de la familia, pues la EM se desarrolla en las etapas más productivas.