Cuando Herbert Marshall Mac Luhan acuñó el término “Aldea Global”, para referirse al creciente auge de las tecnologías de la información y su incidencia en el desarrollo de la cotidianidad humana, posiblemente no se imaginó la dimensión que alcanzaría su predicción.

Y es que el avance de las comunicaciones, y su transformación, ha ido más allá de esa aldea que pronosticó en 1968, cuando publicó su obra Guerra y paz en la Aldea Global, donde plantea, entre otras cosas, que “la tecnología eléctrica primero y la tecnología electrónica después, “obligan” a que las personas se adapten al medio ambiente como si éste fuese su pequeña ciudad natal. Cada individuo se encuentra simultáneamente presente en cada uno de los lugares del planeta”, afirma en una de sus obras el teórico de la comunicación Carlos Eduardo Colina.

Colina plantea que para MacLuhan “vivimos en una sociedad espejo retrovisor”, con lo que describe una nueva situación con una ingente reserva de reacciones mentales y psicológicas anticuadas, y afirma que de acuerdo con el autor, los medios visuales empleados para captar el mundo resultan lentos e ineficaces.  

En consecuencia, afirma que  debido a las altas velocidades de la comunicación eléctrica, hemos tenido que desviar el peso de nuestra atención de la acción a la reacción, porque ya no podemos esperar para ver qué pasa, siendo en este punto donde entran a formar parte de esa Aldea Global: Las redes sociales.
Sin embargo, ambos autores limitan su exposición sobre el tema a un asunto específicamente relacionado a los equipos usados para establecer comunicación, sin profundizar ampliamente en la forma en que esos aparatos facilitan la aparición de las nuevas formas de uso de las tecnologías de la información. Aunque hay que considerar que al momento de MacLuhan escribir su obra, 1968, ni siquiera se había enviado el primer e-mail de un ordenador a otro, lo que sucedió tres años más tarde, en 1971.

Frente a esta realidad y “lo pequeño que es el mundo frente a las conexiones logradas a través de la red”, las redes vienen a impactar la cotidianidad humana logrando convertir en viral cualquier contenido que sea diseñado para generar conexiones entre las personas, que motive la interactividad y la participación, sobre todo si se trata de contenidos que permiten a los usuarios o internautas dejar de ser entes pasivos y convertirse en diseñadores o parte del contenido.

Eso es lo que ha pasado con imágenes y videos difundidos en la red, que permiten a los usuarios ejecutar acciones como forma de involucrarse con el contenido, y que actualmente ocurre a lo largo de varios continentes con el juego Pokémon Go, que a pesar de no estar disponible en República Dominicana, es la sensación sobre todo en jóvenes universitarios que pasan varias horas del día, literalmente, tratando de “atrapar pokémones”.

¿En qué consiste Pokémon? Pokémon es un juego de realidad aumentada, donde los usuarios no solo deben ejecutar acciones para ganar, sino que utilizan el espacio real para tales fines, siempre y cuando puedan atrapar los pokémones que se encuentren distribuidos en los espacios físicos reales, identificados a través de la cámara del celular, donde se haya descargado el juego, aun no disponible de forma oficial en el país, pero ya altamente conocido y consumido por el público local.

Para jugar Pokémon Go, los usuarios deben descargar el juego en su aparato celular y detectar en qué lugar se encuentran los pokémones, para atraparlos.

Las diminutas “criaturas” de ficción, originalmente representadas en una versión animada, están esparcidas por las ciudades, espacios públicos, centros comerciales y recintos universitarios, como sucede con la Universidad Apec, donde la “fiebre” por el juego es tal que la semana pasada varios estudiantes interrumpieron la cátedra de una maestra, porque detectaron que en el zafacón del aula había un Pokémon.

“Yo rayé mi carro parqueándome por estar monitoreando el juego para ver donde podía atrapar un Pokémon”, comenta Heidy Reyes, estudiante de esa casa de estudios.

¿Por qué es tan popular?

Para Heidy, Pokémon sirve para distraerse y “botar el golpe” del día a día. Agrega que no solo le pasa a ella e insiste en que el juego además de divertido es educativo porque le refiere a lugares que no conocía del Distrito Nacional.

La joven entiende que Pokémon es como la vida misma, sobre todo porque una vez se han atrapado varios pokémones, el usuario puede enfrentarlos a otras criaturas.

Sin embargo, la popularidad del juego no reside en utilizar la tecnología como aliada, sino que está directamente relacionada con la necesidad de los internautas de sentirse parte de los contenidos que consumen y que creen pueden hacer modificables.

De acuerdo con Jimmy Rosario, experto en tecnología, la popularidad del juego radica en que el internauta pasó de un ente pasivo a un ente activo.

Estamos acostumbrados a utilizar videojuegos sentados en un lugar, estáticos, a través de una consola, mientas que usando un Smartphone con conexión a Internet, habilitando el GPS y realidad aumentada, somos parte del juego, donde pasamos a ir capturando pokémones dependiendo de su ubicación.

Riesgos al jugar Pokémon.

Según explica Rosario, no todo lo relativo al juego es bueno. Afirma que uno de los mayores riesgos que corren los cazadores de pokémones es que por tener que estar atentos a la pantalla del celular, mientras caminan, pueden lastimarse al sufrir una caída.

Narra que Pokémon se ha convertido en un juego tan aditivo en países como EE.UU., que el Departamento de Tránsito tuvo que emitir una serie de recomendaciones para evitar accidentes entre los usuarios.

“En Estados Unidos son muchos los accidentes que han sido provocados por el uso de Pokémon. Esperamos que en el país no suceda lo mismo, en vista de la proliferación del uso del juego”, advierte Rosario.

Precisa que cuando las personas están cazando pokémones se mantienen distraídas, lo cual puede ser una causa de accidentes físicos evitables.

No obstante, para Rosario el mayor peligro es el riesgo al que se someten los usuarios cuando salen a buscar pokémones a las calles, debido a que muchas veces no toman las medidas de precaución necesarias para mantenerse seguros y fuera de peligro. “Cuando la gente está cazando pokémones está más atenta al Smartphone que a lo que sucede a su alrededor”, insiste Rosario.

El experto señala que teme que en República Dominicana la fiebre por Pokémon ponga en riesgo la seguridad de quienes lo han descargado. “Hasta el momento no se han reportado situaciones que lamentar por el uso del juego, pero tenemos informes de que en algunas localidades de la capital hay desaprensivos que se dan a la tarea de ir a cazar pokémones con el fin de asaltar a quienes se reúnen atraídos por la presencia (realidad aumentada) de las pequeñas criaturas que mantienen en vilo a miles de jóvenes en el país.

Rosario también dice que los usuarios deben estar alertas, debido a que los antisociales (refiriéndose a los delincuentes) también tienen acceso al juego, lo que pone en peligro la seguridad de la gente, sobre todo si se dan a la tarea de cazar los pokémones en lugares alejados y solitarios.

“La gente no se ha detenido a pensar que anda con un celular en la mano en un país donde a cualquiera lo matan por un aparato de estos”, puntualiza.

Expresa que al ejecutar el juego se pone en riesgo la seguridad  de los datos del Smartphone, porque para descargarlo hay que habilitar la opción origen desconocido que hace vulnerable el aparato, porque a veces permite la instalación de virus.

Recomendaciones al usar el juego.

Jimmy no se limita a explicar detalladamente los riesgos que se corren al jugar Pokémon, sino que ofrece varias recomendaciones a quienes se han dejado seducir por el juego.

Exhorta a los usuarios a tener cuidado a la hora de salir a cazar pokémones y recomienda evitar salir solos, sobre todo cuando están localizados en lugares solitarios y apartados.

Y deben evitar estar pendientes del juego mientras se conduce y procurar nunca hacerlo de noche.
Pero como la fiebre por Pokémon ya ha invadido República Dominicana, y nada se puede hacer, destaca que de estar entre los que quieren seguir cazando a esas criaturas de ficción, se puede comprar un dron, que ya está en el mercado, y puede salir a cazar a Pikachu, Charizard o su pokémon favorito.