Entre quema de urnas y boletas de la Junta Central Electoral (JCE), escrutinio electrónico y manual, reconteo de los votos en niveles congresuales y municipales, tardanza de dos semanas para dar a conocer los resultados definitivos, tiroteos, muertes y conteo en medio de alumnos que reciben clases en los recintos que fungieron como colegios electorales, estas elecciones se convierten en una de las más caóticas que ha vivido el país en su período de “democracia”.

Otro elemento que sin duda aportó para la creación de una crisis postelectoral es el hecho de que tras 22 años de separar las elecciones presidenciales de los niveles congresuales y municipales, el país vuelve a vivir la experiencia de sufragar con en tres boletas.

Expertos en materia política ya habían vaticinado que tanto la realización de las elecciones como el proceso postelectoral se tornaría caótico.

Pero esta situación no es primicia, otras elecciones pasadas también han dejado secuelas en los dominicanos, como es el caso de los comicios de 2006, en los que luego de tres semanas, la JCE dio a conocer, a través del boletín número 18, los resultados finales.

En semejanza a la situación posterior a las elecciones del 15 de mayo de este año, el período postelectoral de 2006 también se caracterizó por la lentitud en el conteo de los votos, errores en las actas, acusaciones de fraude en algunos municipios e impugnaciones de los candidatos.
No obstante, para el politólogo Daniel Pou “estas elecciones no se pueden equiparar con otras, es indiscutible”.

El sociólogo Cándido Mercedes también recuerda que en 1978 hubo una gran crisis, cuando Balaguer “le quitó cuatro senadores al Partido Revolucionario Dominicano (PRD)”, la cual se extendió casi hasta la toma de posesión de Antonio Guzmán.

Detalla además que “en 1990 Juan Bosch dijo que las elecciones habían sido un fraude colosal pero no lo manifestó con sus actos; en 1994 José Francisco Peña Gómez si demostró que se hizo fraude en los comicios, y la crisis llegó hasta agosto, faltando siete días para la juramentación”.

Mercedes entiende que cada acontecimiento histórico es diferente, ya que los procesos y actores son distintos. Sin embargo, destaca que esta crisis postelectoral se asemeja mucho a la que se vivió en 1994, aunque no en tal magnitud porque aquella vez las dificultades se extendieron hasta agosto y la sociedad prácticamente se paralizó, mientras que ahora las personas siguen trabajando con normalidad.

“Estas son las peores elecciones que ha habido en el país, del 96 para acá, aún teniendo la tecnología más modernas y teniendo un padrón electoral nuevo”, resalta Mercedes.

Desencadenantes

De acuerdo con el politólogo Daniel Pou, “el proceso advertía que iba a ser complejo y complicado.

Complejo porque se había retornado a elegir candidatos en los tres niveles y complicado porque también se veía venir que iba a haber mucha fracción en la votación”. Pou explica que hay varios ingredientes que complicaron el proceso, por lo cual se ha desatado la crisis y tensión que se vive actualmente en el ámbito político.

Estas características se sumaban al siempre polémico voto preferencial entre candidatos a diputados de un mismo partido o alianza. Entiende que no solo el retorno a elecciones en tres niveles, además de la utilización de elementos tan innovadores como el conteo electrónico.

“También la implementación de un equipo cuyo sustento para el buen funcionamiento implicaba energía eléctrica constante y de calidad y sobre todo transmisión por data. Estos factores, más las contrariedades previos al proceso electoral eran elementos para augurar que el proceso iba a ser muy controvertido”.

El también experto en políticas de seguridad ciudadana manifiesta que cada año que pasa las personas que van a las mesas electorales, tanto los presidentes y el personal administrativo de cada colegio electoral, como los delegados de partidos, carecen de calidad. Asegura que es una actividad donde no se nota mucha profesionalidad en el desenvolvimiento de los participantes.

“Lo que es destacado en este proceso electoral es que el no haber tomado decisiones a tiempo no permitió que la logística de la documentación para el acopio de actas estuviera disponible para los colegios electorales de manera oportuna”, explica Pou, quien entiende que desde el montaje se dieron las condiciones para la situación que vive el país actualmente.

Indica que en el tema de preparación preelectoral hubo una “improvisación terrible e imperdonable”.
Cándido Mercedes coincide con Pou al decir que en este proceso hubo un “desorden organizacional”. El miembro de Participación Ciudadana aduce que la JCE se confío en el conteo electrónico y no se prepararon para el plan B (el conteo manual), por lo que la crisis que se ha generado parte desde el inicio del montaje.

Otras características que hacen que la crisis postelectoral esta vez se vea más aguda que en procesos anteriores es el hecho de que, debido al conteo electrónico, la JCE diera a conocer resultados antes de finalizar el escrutinio, lo que para muchos candidatos, que no resultaron favorecidos, esto es fraude.

Además, la petición de volver a realizar elecciones en los niveles congresual y municipal, la demanda de renuncia de los miembros del Pleno de la JCE, principalmente del presidente, Roberto Rosario Márquez y la inconformidad y reacciones de los candidatos de oposición hacen de este proceso uno que posiblemente pase a la historia por las irregularidades presentadas, antes, durante y después de que el pueblo “hiciera su voluntad” a través de las urnas.

Fin de elecciones

Aunque ya en los tres niveles cientos de candidatos se han declarado ganadores de esta contienda, lo cierto es que la Junta aún no ha emitido los resultados oficiales, esto sumado a las impugnaciones de los partidos denota que el proceso podría extenderse por lo menos otra semana.

Sin embargo, según el politólogo Pou, de acuerdo con la Ley la Electoral, el conteo debe terminar antes de este fin de semana y entonces los primeros días de la semana que viene se tendrá conocimiento de las impugnaciones.

“Pero los resultados que se obtengan de este conteo no pueden ser alterados por ningún tipo de proceso de impugnación”, subraya.

Calificación

“Estas son las peores elecciones que ha habido en el país, del 96 para acá, aún teniendo la tecnología más moderna y un padrón electoral nuevo”. Cándido Mercedes, sociólogo miembro de PC.

Previsión

“El proceso advertía que iba a ser complejo y complicado, porque había elegir candidatos en los tres niveles, además se veía venir mucha fracción en la votación”. Daniel Pou, politólogo y experto en seguridad ciudadana.