Tras la explosión del pasado 12 de agosto en el puerto de Tianjin, en China, aún queda muchas interrogantes en el aire: algunas referentes a la cantidad de víctimas y otras a las posibles negligencias de funcionarios públicos que derivaron en la tragedia. 

De acuerdo al último reporte ofrecido por las autoridades, 114 personas fallecieron y 70 se encuentran desaparecidas, además que los 15 millones de habitantes de Tianjin corren peligro de una contaminación química. 

Durante el fin de semana, autoridades en China ordenaron el cierre de cerca de 50 sitios web y cientos de cuentas en redes sociales con el argumento de que "propagaban el pánico" sobre esta explosión. Sin embargo, esto no logró silenciar a las voces más críticas quienes exigen respuestas sobre este accidente. 

Esta no es la primera vez que la Administración del Ciberespacio de China (CAC, por sus siglas en inglés) controla los comentarios en Internet derivados de una tragedia. De acuerdo con la revista Time, también sucedió con el brote de SARS de 2003 y el terremoto de Sichuan de 2008. 

Greenpeace alza la voz

La organización internacional asegura que esta tragedia "es la punta del iceberg" de las negligencias del país. 

"La horrible explosión de la noche del miércoles es solo la punta del iceberg. Debajo de la superficie hay años de negligencia en relación a las políticas sobre productos químicos peligrosos y su implementación", informó Wu Yixiu, jefa de la campaña contra sustancias químicas de la ONG, quien denunció que en lo que va de 2015 se han producido 13 accidentes en la industria.  

El fin de semana un alto rango militar de Pekín confirmó que en la zona de la explosión había 700 toneladas de cianuro, 70 veces más de lo permitido para este compuesto químico peligroso para la salud. 

Manifestaciones en las calles

Tanto los familiares de las víctimas como los habitantes evacuados demandan respuestas a las autoridades.

El domingo, un centenar de manifestantes se congregó afuera del hotel donde tienen lugar las ruedas de prensa para protestar por el incumplimiento de la distancia de seguridad que establece la normativa china. 

Entre los desaparecidos se cuentan al menos 85 bomberos, todos apenas superando los 18 años.