La instalación "descontrolada" de pozos en varias zonas cordilleranas del municipio de Constanza está dejando a algunas comunidades prácticamente sin agua, mientras que la producción hortofrutícola se está haciendo en laderas escarpadas y cumbres lo que está contribuyendo a la deforestación.

Estas son algunas de las conclusiones que se pueden extraer de un documento elaborado por la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias y por la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que refleja "la profunda preocupación por la crisis severa de agua que se manifiesta en el municipio de Constanza".

El documento indica que tras un recorrido por las zonas cordilleranas del municipio se pudo constatar "el daño irreversible y la perturbación que se está causando al sistema hídrico local, regional y nacional".

El análisis pone de relieve la "desaparición" y "languidecimiento" de las fuentes acuíferas superficiales.

El río El Café y todos sus afluentes tributarios se han secado totalmente, mientras que el Río Tireo y la mayoría de sus afluentes prácticamente han desaparecido y, por ende, el agua de riego para el Valle de Tireo.

A su vez, constata que la mayoría de los acueductos rurales han colapsado, como ocurre en los poblados de La Escuchadera, El Café y La Culata; las fuentes acuíferas han mermado considerablemente sus caudales, se están secando, en particular el río El Café, totalmente seco, y el arroyo La Culata, que son los que abastecían el agua para el consumo humano, las actividades domésticas, agrícolas y pecuarias.

La producción de hortalizas en estos momentos, depende en un 90 por ciento de pozos, el agua es extraída del subsuelo y almacenada en reservorios o micro-embalses, desde donde se bombea para irrigar los cultivos, indica el análisis.

A su vez, la producción hortícola en todo el Municipio de Constanza y el Distrito Municipal de los poblados de Tireo Arriba, al Medio y Abajo, incluyendo zonas montañosas de Jarabacoa, Bonao, Rancho Arriba, Ocoa y Padre Las Casas se desarrolla en terrenos con pendientes pronunciadas proclives a la erosión, "lo que incrementa la deforestación contaminando las aguas de escorrentías que naturalmente descienden por los cauces provenientes de esos lugares".

Las actividades productivas que se desarrollaban en áreas apropiadas como llanuras, vallecitos, altiplanos y áreas de topografía plana de leve inclinación, ahora las están realizando en zonas de laderas escarpadas y cumbres montañosas, donde se está deforestando.

"La diversidad florística y faunística está siendo desplazada o eliminada totalmente, provocando la simplificación del ambiente y la degradación paisajística", indica el estudio.

Los productores de los valles de Constanza y Tireo, junto a empresarios de Santo Domingo, La Vega, Santiago y otras ciudades con recursos económicos suficientes para propiciar los desmontes, talas de las faldas de montañas, como pasos previos para la preparación de terrenos para los cultivos, establecimiento de pastizales o ganadería semi-tabulada e intensiva, son quienes han migrado hacia las altas montañas.

El daño de mayor impacto proviene de la instalación "descontrolada o no planificada" de pozos con bombas sumergibles o motobombas, localizados en los mismos márgenes y hasta en el cauce de los manantiales, cañadas, arroyos y ríos, "los cuales merman o mueren al ser drenados sin misericordia", según el estudio.

Se encontró que por cada pozo existente, paralelamente se construye un estanque, reservorio o laguna para almacenar el agua, desde donde se bombea para el riego por aspersión, por goteo o riego superficial.

"En los casos de Tireo al Medio, El Café y Cruz de Cuaba, Tireo Arriba, es tan grave la problemática, que ya las comunidades no disponen ni siquiera mínimamente del agua que regularmente le permitía la supervivencia y sus labores domésticas cotidianas", revela el análisis.

Ahora camiones cisternas surten en las comunidades donde antes abundaba el agua.

"Con los permisos que otorga el Ministerio de Medio Ambiente para construir un pozo o un reservorio, en el mejor de los casos, construyen dos, tres y hasta cinco pozos, porque allí no existe ley y cada quien hace lo que mejor le parezca", señala el estudio.

En lo que va de año 2016, en el Café se han construido 22 pozos y 20 reservorios en Cruz de Cuaba, 15 de ellos solamente en el mes de enero.

Las perturbaciones más notorias son los desmontes, quemas e incendios forestales frecuentes y la subsecuente siembra de pastos para la ganadería o preparación de terrenos para la producción de hortalizas de todo tipo, señala.

"Cualquier planificador con visión estratégica, comprendería con entera claridad el daño que se le está haciendo al sistema hídrico nacional", advierte el documento.

Además llaman "vehementemente" a las instituciones oficiales a "prestarle toda la atención que este delicado caso amerita".

Además llaman a varios ministerios para que se aplique con "todo el rigor" el espíritu de la Ley que prohíbe todo corte de árboles o actividad perturbadoras en un radio de medio kilómetro a la redonda de toda naciente o cabecera de ríos, arroyos, cañadas o manantiales.

Estas instancias responsables del ordenamiento y la planificación del territorio tienen que limitar las actividades productivas de la horticultura, la agricultura y la ganadería a los valles, llanuras o terrenos de topografía suave o de baja inclinación, prohibiendo toda perturbación en las laderas escarpadas y lomos de montañas.

La Academia de Ciencias y la UASD, por último, pide a la clase política nacional, a prestarle la debida atención a este caso que atenta contra el porvenir de la sociedad dominicana y el país.