Yemal Ukacha, emir para la región del Gran Sáhara de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), consideró “ilegal” desde el punto de vista musulmán la proclamación de un califato por el llamado Estado Islámico (EI) en la zona de Siria e Irak.

“No reconocemos la legalidad de este califato y no consideramos legítimos” los llamamientos hechos en lealtad a él, afirma el argelino Ukacha, alias Yahya Abul Homam, en una entrevista exclusiva con el sitio mauritano Al Ajbar, que suele tener acceso a los grupos yihadistas, y algunos de cuyos extractos se han publicado este sábado.

Este califato, argumenta, “no está en la vía del profeta (Mahoma), que es la de la shura (concertación), el consenso de la comunidad, la misericordia y la indulgencia con los creyentes, y que se basa en la justicia y el sentido común”.

La vía del profeta “no es la de hacer la guerra a los musulmanes, ni a los más comprometidos de entre ellos dentro de los grupos yihadistas, como tampoco lo es sembrar la discordia entre los grupos que trabajan por el triunfo del islam”, asegura Abul Homam.

“No reconocemos” esta organización y “no vemos que sea deber de ningún musulmán prestarle lealtad”, insiste, para subrayar que la idea del califato es una noción puramente legal, y no política, desde el punto de vista islámico.

Por esa razón, explica, todos los llamamientos de lealtad de unos y otros grupos hacia el Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico) perdieron valor en el momento en que éste último proclamó el califato.

Al Qaeda y Daesh mantienen, sobre todo en África, una lucha hasta ahora velada por la hegemonía entre los grupos yihadistas presentes en Nigeria, Mali o Somalia, que han prestado pleitesía a unos u otros, propiciando en ocasiones escisiones dentro de estas organizaciones.