Desde Isabel I y la Reina Madre Elizabeth en la Segunda Guerra Mundial, no se habían visto líderes femeninas en Europa que dieran “fashion statements” al estilo de la nueva primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May: alejada de los discretos y cuadrados sastres de Ángela Merkel, de los foulards de Christine Lagarde y de los trajes marinero de épocas más formales como su antecesora Margaret Thatcher, ella es una de las primeras mujeres en la política que se ha atrevido a usar moda en un campo otrora vedado para quienes ostentaban su posición.

Porque moda y política solamente estaban ligadas ante mujeres trofeo/referencia. Letizia, Carla, Kate, Michelle, etc. Pero May ha ido más allá y ha mostrado que no es necesario llegar a tener elecciones sartoriales que evoquen poder a través de la masculinidad.

Su power dressing lo hace a través de elecciones sobrias y limpias, pero con toques de color o estampados. Su look de posesión destaca por sus acentos de amarillo. Y muy comentados son sus zapatos, que van desde el animal print (algo que haría palidecer a Thatcher misma) hasta flats rojos de flores.

Algo que va en consonancia con los tiempos, en los que las mujeres luchan, desde todos los ámbitos, contra las etiquetas que se les imponen con respecto a su imagen. En este caso, ¿por qué una mujer que es líder de una nación no puede ir más allá del tradicional look impuesto para proyectar credibilidad y respeto? ¿Es ella alguien que va más allá de unos zapatos animal print o simplemente comunica que rompe las reglas?

Esto también se ve con otro elemento clave en su outfit: la premier usa algo que en las mujeres en la política se ve como síntoma de “frivolidad”: Las joyas. No al punto de llegar ser statement y ostentosa, cosa que en política (sobre todo si es en una lídera femenina) puede llegar a causar el efecto “María Antonieta”. Joyas funcionales, tan pragmáticas como ella misma.

Minimalistas y consonantes con la imagen y discurso de una mujer que tiene una dura labor por delante, pero que lo hace a través de todos los elementos modernos y los tiempos en los que las mujeres se empoderan dando un paso más del que dieron en los años 80 con sus power suits: a través de elecciones sartoriales que las destacan como personas pero que no las definen del todo ni las llegan a categorizar como un duro y almidonado sastre de color oscuro.