En el Centro de Gastroenterología de la Ciudad Sanitaria atendieron el año pasado a 49,211 pacientes que llegaron por distintas dolencias. En promedio conocieron 135 casos por día, de los cuales al menos 72 correspondieron a quebrantos relacionados con la gastritis (39.2 %) y la úlcera (15.7 %), dos patologías relacionadas con la alimentación irregular, según algunos expertos.

De acuerdo con las estadísticas del hospital, al menos 19,192 personas fueron diagnosticadas con gastritis crónica al momento de realizarles las evaluaciones pertinentes, seguidas de la úlcera péptica con 7,381 pacientes; la hepatopatía crónica sumó 4,182 enfermos y unos 3,936 resultaron con parásitos intestinales.

Una de las variables más notorias es que el 49.9 % de estos pacientes llega desde Santo Domingo, le siguen San Cristóbal con el 26.6 % y Monte Plata con el 10.8 %. Según el Censo de Población y Vivienda (2010), la capital dominicana ocupa el puesto 28 de 32 provincias en índice de pobreza, San Cristóbal se queda en el 26 y Monte Plata en el puesto 6.

El doctor Humberto Brito es el director del centro y considera que la condición socioeconómica baja, sobre todo en un país sub desarrollado, predispone condiciones para padecer enfermedades digestivas de forma más frecuente que los más aventajados económicamente. “Una de las causas es el limitado acceso a agua potable para consumo y para la higienización de los alimentos”.

A juicio del galeno, el hacinamiento que prevalece en las personas de escasos recursos conlleva a la propagación de las enfermedades, sobre todo virales y por parásitos, también la mala conservación de los alimentos. De los pacientes que recibe el centro, el 95% tiene un seguro no contributivo.

En 2013 se lanzó el Plan Estratégico Nacional de Nutrición 2013-2016, que buscaba eliminar los problemas relacionados con las deficiencias y los excesos en materia de nutrición, pero se desconocen los resultados. Alrededor del 30% de las embarazadas padece anemia por la mala alimentación y un 10 % de la población infantil presenta desnutrición crónica. El año pasado en Gastroenterología atendieron 4,372 niños con 1,189 casos de nuevo ingreso por distintas dolencias.

La nutricionista Yoaska Díaz advierte que la mala alimentación produce anemias, sistema inmunológico atrofiado, trastornos del aprendizaje y del crecimiento. También resalta la gente que come mucho y cae en sobrepeso. El 22 % de la población criolla padece obesidad con un 8.3 % de los infantes menores de cinco años pasados de libras.

Alimentarse bien, según ambos doctores, consiste en un equilibrio entre proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minarles, sin olvidar el agua. La recomendación de Brito es consumir diariamente al menos cinco porciones de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. La comida rápida, los alimentos fritos, las pizzas congeladas, los pasteles, las galletas, las margarinas y las pastas para untar no forman parte de una dieta sana.

¿Cuánto cuesta comer saludable?

La doctora Díaz explica que la canasta básica de alimentación ronda los RD$25,000 mensuales y el no poder consumirla desencadena enfermedades como la gastritis que, mal tratada, se convierte en úlcera y, de no atenderse, un posible cáncer. La Confederación Nacional de Unidad Sindical afirma que el 78 % de los trabajadores formales gana menos de RD$15,000 al mes.

El salario menor que se devenga en esta media isla es de RD$6,880; el mínimo más alto llega a los RD$11,292. En ninguno de los dos casos se alcanza la mitad del costo de la canasta básica, sin contar el costo de la energía, gas y agua que pudieran rondar los RD$2,000 en una familia pobre.

De acuerdo con el Banco Central, la canasta básica nacional hasta junio de este año era de RD$28,342.70; en detalle es de RD$13,108.32 para los menos pudientes y RD$ 57,819.85 para los más ricos. Es indispensable destacar que para sacar estos datos el banco usó la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2007, con productos cuyos precios se analizaron hace nueve años.

El Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo establece en su “Boletín Estadístico de Pobreza Monetaria” que durante 2015 la tasa de la pobreza general fue de 32.3 %. En términos absolutos el número de personas en esa condición fue de 3,375,110. Hay 600,405 seres humanos todavía en la indigencia, dígase que no tienen asegurado ni un plato de comida al día.

“Cuando se vive en condiciones de pobreza se consumen solo las tres comidas básicas (y a veces hasta menos), por lo que se pasan muchas horas sin ingerir nada y en eso el ácido clorhídrico hace de las suyas con la mucosa estomacal. También está la mala manipulación de los alimentos que no necesariamente implica falta de dinero, sino ignorancia de los consumidores”, apunta Díaz.

Lo mínimo que se requiere para alimentarse bien es contar con agua potable. De acuerdo a la encuesta EnHogar (2013) el 57.1 % de las casas dispone de tuberías aceptables para recibir agua, pero solo al 10 % le llega regularmente, lo que justifica que el 77 % de las familias deba comprarla embotellada para beber y cocinar.

“El estómago se engaña con cualquier cosa, por eso hay que asegurarse de engañarlo con esos alimentos que nos hacen bien, que apuestan a la longevidad y la salud. No tenemos que vivir para comer, pero sí comer para vivir”, reflexiona Díaz.

Ahora con la tanda extendida en las escuelas los tutores gastan menos dinero en alimentos para el consumo de sus herederos. El Ministerio de Educación indica que la comida que reciben los 1.7 millones de estudiantes representa el 70 % de los valores nutricionales que se requieren en un día; el desayuno tiene el 25 %, otro 40% que sale del almuerzo y un 5 % de la merienda. El año pasado el gobierno invirtió 436 millones de pesos cada mes para mantener el programa.

El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil precisa que el menú consiste en carnes de res, cerdo y pollo; arroz, zanahoria, berenjenas, huevos, habichuelas, lentejas, arvejas, habas, frijolitos, brócolis, queso, plátano, ensalada de tomate, víveres, gandules, coditos, maíz, espaguetis, bacalao, arenque, tuna y otros. Los vegetales son hervidos para evitar transmisión de parásitos.

En marzo de 2015 un grupo de estudiantes de Barahona, específicamente de la escuela Fidelina Féliz y el liceo Osvaldo A. López, aprovecharon la hora de receso para botar el alimento escolar bajo el alegato de que era de muy mala calidad. En agosto del mismo año 100 alumnos se intoxicaron en Puerto Plata después de almorzar. Se tomaron medidas y los casos han mermado.

Cifras que quitan el hambre

Gastroenterología tuvo una sala de emergencia muy activa durante 2015, con 6,926 personas atendidas. De ellas, el 33.4 % presentó síndrome dispéptico, un 17.6 % sangrado intestinal alto y otro 15.3 % sangrado intestinal bajo. A un 7.9 % de los pacientes les diagnosticaron cirrosis hepática, una patología que afecta considerablemente al hígado y mata el 30 % de los dolientes.

Con respecto a los internamientos del año pasado, unos 129 pacientes fueron ingresados por situaciones complicadas y de esos 42 fallecieron posteriormente por un estado avanzado de sus patologías. Del total internado un 40% ingresó por sangrado intestinal alto o bajo, lo que complica las respuestas inmediatas de los especialistas.

Para diagnosticar todas esas enfermedades se requieren estudios especiales como la endoscopía, de la que solo el año pasado se realizaron 11,090 en la rama digestiva. Además, se procesaron 11,412 biopsias de estómago, con un 47.2  % que resultó en gastritis y un 32.4% en helicobacter pylori.

Hubo otro grupo de 172 pacientes que presentaron cáncer de estómago (46 %), esófago (43 %), colon (37 %) y recto (28 %). De esos casos, un niño resultó con cáncer de hígado y el resto se divide en 55 de 16 a 64 años; 75 de 65 a 80 años y 41 mayor de 80 años.

En 2014 el entonces relator de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, destacó que 800 millones de personas pasan hambre en el mundo frente a 1,400 que tienen sobrepeso, por lo que comer de más se ha vuelto un cólico para la especie. Los especialistas relacionan las malas dietas con problemas cardiovasculares, diabetes y tres tipos de cáncer.

Según la FAO, República Dominicana desperdicia en promedio 1,127,468 kilogramos de alimentos semanales, de los cuales un 93% se descarta mientras se produce y el resto cuando se vende o se procesa. En América Latina el número llega hasta 348,000 toneladas por día, suficiente para calmar el hambre de 300 millones de personas al año.

El Informe de Competitividad Global que incluyó el bajo rendimiento estudiantil dominicano se publicó en 2014, un año después de que se inició el programa de alimentación escolar. Para final de 2016, el Gobierno plantea incluir un millón de estudiantes en la jornada de tanda extendida, lo que elevaría a casi dos millones el número de beneficiados con dos calientes y una merienda.

Si el alimento escolar es bueno, los niveles cognitivos en los alumnos deben elevarse porque hay una relación directa entre comer bien y el aprendizaje. Un político criollo sentenció una vez: “El mal comío no piensa”, así que ante cualquier duda busque respuestas en su plato, si es que sus ingresos le permiten tener uno.

Hambre

Según la FAO, República Dominicana desperdicia en promedio 1,127,468 kilogramos de alimentos semanales, de los cuales un 93 % se descarta mientras se produce y el resto cuando se vende o se procesa. En América Latina el número llega hasta 348,000 toneladas por día, suficiente para calmar el hambre de 300 millones de personas al año.

El agua es vital para la salud alimentaria...

Solo el 57.1 % de las casas dispone de tuberías aceptables para recibir el agua; de ese grupo, solo al 10% le llega regularmente el líquido, lo que provoca que el 77% de las familias debe comprar agua embotellada para tomar y para cocinar, según encuesta EnHogar 2013.