¿Cuáles son las razones de esta problemática financiera?

La crisis financiera de la CIDH es la suma de tres razones: Primera, y la más importante, los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) no asumen su responsabilidad con el financiamiento de la Comisión, a pesar de las diferentes resoluciones de la Asamblea General en ese sentido. Segunda, las contribuciones voluntarias de Estados miembros, que subsanan la falta de financiamiento regular han cambiado de destino, se han retrasado o están ausentes en muchos casos. Por último, la cooperación de países escandinavos se ha reducido debido a que sus prioridades han cambiado en el marco de la crisis en Siria y el ingreso masivo de refugiados a Europa. Otros donantes también han reducido sus aportes en el marco de la crisis europea.

¿Cómo se financia la CIDH? ¿Los Estados les aportan cada año recursos?

La CIDH tiene dos fuentes de financiamiento: el fondo regular de la OEA y los aportes voluntarios, tanto de países miembros como de la cooperación internacional de otros Estados y otros donantes. Los Estados aportan cada año por medio del fondo regular de la OEA, pero los aportes voluntarios varían año con año. Una de las causas de la actual crisis es la reducción o la ausencia de los aportes voluntarios de algunos países de la región.

¿Tiene algún tinte político esta crisis?

El presupuesto es un hecho político, tal como lo dijo el secretario general, Luis Almagro, durante la sesión del Consejo Permanente en la que se discutió esta crisis. El tema del financiamiento de la CIDH no es nuevo. La Asamblea General ha aprobado ocho resoluciones sobre el mismo. En el pasado proceso de fortalecimiento de la Comisión, se acordó dotar de recursos regulares suficientes a la Comisión y esto no ha sucedido. El tema tiene que ver con que la CIDH sea prioridad de la cooperación internacional de los Estados, y puede que haya cálculos políticos de los Estados en la acción u omisión en esta materia.

¿Cuál cree que podría ser la razón de ese desinterés de los Estados hacia la CIDH?

Hay comportamientos diferenciados: Estados que han dado un apoyo económico significativo, como Estados Unidos; otros que sí han dado contribuciones, como Chile y Argentina, mientras que otros Estados han cambiado sus criterios de colaboración y un último grupo de Estados que no han aportado. Esencialmente, el problema es que no se ha puesto como prioridad el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos.

¿Cuáles son las consecuencias de esta falta de recursos?

Las consecuencias inmediatas son la disminución de los servicios que brinda la Comisión: Protección a personas en riesgo, a defensores y defensoras de derechos humanos, reducción en la capacidad de respuesta y aumento en el atraso procesal debido a la pérdida de 40% del personal. Además, la suspensión de los períodos de sesiones implica la pérdida del foro continental más importante para el debate sobre la situación de derechos humanos en la región.

¿Cuál será el futuro y qué pasará con los casos que conoce actualmente la CIDH?

De no revertirse la crisis actual, significará un mayor tiempo de respuesta a peticiones y casos.

¿Le pedirán a la comunidad internacional ayuda para solventar la crisis?

Se ha hecho un llamado a los Estados para que asuman el financiamiento regular de la Comisión y se está valorando la aprobación de otras fuentes de financiamiento.