Por primera vez la revista Time eligió a una mujer como “Persona del año”. En 1999 se hizo el cambio de categoría de “Mujer del año” a “Persona del año”. Desde aquel entonces ninguna mujer había conseguido el título, pero este 2015 fue la canciller alemana, Angela Merkel, quien recibió el reconocimiento.   

Se dice que es una mujer fría y ambiciosa, aunque lo cierto es que Merkel ha tenido mucha más visión de gobierno que muchos de sus homólogos de países considerados entre los más poderosos del mundo.

No estudió Política ni Economía, su pasión eran las ciencias exactas, por ello estudió Física en la Universidad de Leipzig y se doctoró en la misma en Química cuántica.

Dirk Kurbjuweit, editor del semanario Der Spiegel y un declarado seguidor y crítico de la carrera de la canciller, considera que el éxito de sus decisiones radica en que “domina la política como si se tratara de un asunto científico: mientras más complicado el teorema, mayor la  concentración para resolverlo”.

Llegó al poder en 2005 y, en apariencia, sólo la acompañaba su devoción científica, su pasado humilde y conservador y su relativa juventud (es la canciller más joven en la historia de Alemania). Muchos le auguraron un futuro poco prometedor.

Sin embargo, en más de una ocasión su poder, fuerza, inteligencia y valentía han sido probados, aunque también cuestionados.

El 2015 ha sido un año de duras pruebas para Merkel; una de ellas fue el conflicto entre Rusia y Ucrania, en donde insistió férreamente en mantener el diálogo antes de optar por una solución armada.  Su intervención fue fructífera.

Otro tema crucial fue Grecia y el apoyo que la canciller dio para su rescate económico, pese a ser criticada por considerarse que estaba salvando al país heleno a costa del dinero alemán.

Merkel dio una prueba más de humanidad, tolerancia y buen gobierno, al abrir las fronteras alemanas a los refugiados de la guerra en Siria.

Las críticas no se hicieron esperar, Donald Trump la llamó loca y afirmó que estaba abriendo las puertas a un “caballo de Troya”. La respuesta de la canciller a sus detractores fue contundente: “Si ahora tenemos que empezar pidiendo disculpas por mostrar una cara amable en respuesta a situaciones de emergencia, entonces ese no es mi país.”

La inconformidad contra Merkel también llegó del interior del país, la llamaron traidora y prostituta, incluso se  hablaba de posibles revueltas populares.

La canciller se mantuvo firme e instó a sus conciudadanos a mostrar la fortaleza de Alemania y no su temor, a proteger a los refugiados y no verlos como invasores.

Nancy Gibbs, editora de la revista Time, comentó a la prensa internacional: ”Angela Merkel es la persona del año por pedir más de su país de lo que la mayoría de los políticos se atreverían, por mantenerse firme contra la tiranía, y por proporcionar un firme liderazgo moral en un mundo donde eso escasea”.

Angela Merkel se ha convertido en una líder para Europa en una época de rescates y de austeridad. Amada por unos, odiada por otros, la canciller alemana apuesta por la creación de puentes al diálogo y la paz.