El año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el salmón genéticamente modificado como apto para el consumo humano. Fue la primera vez que un animal transgénico había sido autorizado para ser vendidos en los estantes de los supermercados estadounidenses.

El llamado salmón AquAdvantage crece hasta el doble de tamaño que el salmón de granja no manipulado genéticamente, que actualmente domina el mercado. Este pez es  ahora el primer animal modificado genéticamente para ser limpiado y vendido en los aparadores de las tiendas de pescado de Estados Unidos.

“Me complace que el salmón AquAdvantage haya sido aprobado. Ahora los consumidores y la actividad del mercado determinarán si este pez es un éxito económico.

En un entorno en el que un mayor número de personas necesitan más alimentos”,
Dice Bruce Whitelaw, profesor de Biotecnología Animal en el Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido.

La decisión podría significar el nacimiento del mercado de animales genéticamente modificados (GM).

Una actividad que ha sido relegada e incluso prohibida durante más de dos décadas, tiempo durante el cual se iniciaron los primeros experimentos. Diversas investigaciones sobre el tema prevén que en el futuro próximo muchas más especies de animales genéticamente modificados obtengan los permisos para su venta comercial.

Pero ¿cuáles son los beneficios de los animales transgénicos? Los beneficios más visibles, según expertos, como el Dr. Carl A. Pinkert, autor del libro Transgenic Animal Technology, quien considera que las mejoras significativas son posibles en “el crecimiento y el rendimiento de los animales y de la salud humana”. Y añade: : “Hay oportunidades significativas para beneficiar a la sociedad y la producción de alimentos en todo el mundo.”

Sin embargo, no todo el mundo ha recibido positivamente la decisión de la FDA. Decenas de organizaciones sociales, cadenas de supermercados y millones de consumidores han hecho público su preocupación por la llegada al mercado de los alimentos modificados genéticamente. Más indignación causó el hecho de que estos productos no tienen que ser etiquetados como ingeniería genética en los supermercados.

Una encuesta realizada por el Grupo Mellman, una compañía de investigación con sede en EE.UU., en diciembre del año 2015 reveló que los votantes estadounidenses dicen que los consumidores deben tener el derecho a saber si su alimento es transgénico, con un 89 por ciento de apoyo al etiquetado obligatorio, mientras que más de 60 cadenas de supermercados se han comprometido a no vender el pescado apodado “frankenfish”.

Organizaciones que se oponen a la venta y consumo de animales transgénicos sostienen que tales organismos pueden incluso poner en peligro la salud de los seres humanos que los consumen.

“La investigación sugiere que peces transgénicos pueden ser más susceptibles a las enfermedades que los peces de cultivo convencional. El aumento de la susceptibilidad a la enfermedad podría significar que peces transgénicos pueden entonces requerir más antibióticos. La salud humana también podría estar en peligro como resultado de las bacterias resistentes a los antibióticos, y la exposición a ciertas clases de antibióticos que pueden causar reacciones alérgicas“, explica Jaydee Hanson, analista del Centro de Seguridad Alimentaria, con sede en Estados Unidos.

En medio del debate sobre los posibles beneficios y riesgos de consumir animales genéticamente modificados, la aprobación de la venta de salmón AquAdvantage representa un hito en la historia de esta tecnología; pero no implica que el consumo de estos productos aumentará significativamente en un futuro próximo.

El crecimiento del mercado dependerá de la disposición de la gente a aceptar que los alimentos transgénicos son seguros.

“Los animales transgénicos tienen que ser capaces de proporcionar un beneficio humano importante con el fin de superar las preocupaciones”, concluye Ann Bruce, especialista en genética de seguridad alimentaria y de los animales en la Universidad de Edimburgo.