El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Waldir Maranhao, anuló ayer el proceso de juicio político (impeachment) contra la presidenta Dilma Rousseff.

En un comunicado, Maranhao afirmó que el Senado debe devolver el proceso contra Dilma Rousseff a la Cámara de Diputados para realizar una nueva votación denunciando “vicios que declaran nula de pleno derecho” la sesión del pasado 17 de abril en la que 367 de los 513 diputados aceptaron las denuncias contra la mandataria y dieron lugar al trámite.

Con esta decisión, Maranhao aceptó el pedido hecho por el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo, quien actúa como representante del Estado.

El detalle

Maranhao, en una nota divulgada ayer, explicó que uno de esos vicios consistió en que los partidos políticos representados en la Cámara de Diputados orientaron el voto de sus diputados, lo que no podría haber ocurrido en una decisión de esa naturaleza. Por otro lado, Maranhao sostiene que el resultado de la votación debería haberse formalizado mediante resolución, de acuerdo con el reglamento interno de la Cámara de Diputados y a cómo se llevó a cabo el proceso de impeachment contra el expresidente Fernando Collor de Melo.

El Gobierno y la propia Abogacía General del Estado han alegado que el proceso para la posible destitución de Rou-sseff comenzó por una supuesta “venganza” de Eduardo Cunha, un declarado adversario de la mandataria implicado en las corruptelas en la estatal Petrobras.

Maranhao asumió la presidencia de la Cámara de Diputados la semana pasada, en lugar de Cunha, quien fue suspendido del cargo por la Corte Suprema.

“No podrían los partidos políticos orientar una cuestión para que sus parlamentarios votaran de un modo u otro, toda vez que debían hacerlo de acuerdo con sus convicciones personales y libremente”, explicó Maranhao.

La decisión de Maranhao, cuyas consecuencias jurídicas todavía no están claras, ha dejado en el limbo la votación que debe celebrar el Senado esta semana para decidir si se abre un juicio con miras a la destitución de Rousseff.

Hasta antes del anuncio de Maranhao, todo apuntaba a que el pleno del Senado, por mayoría simple entre sus 81 miembros, se inclinaría por la apertura del proceso, con lo que Rousseff sería separada del cargo durante los 180 días que pudiera durar el juicio, y durante ese período sería reemplazada por el vicepresidente Michel Temer.

El vicepresidente, también enemistado con Rousseff, completaría el mandato que vence el 1 de enero de 2019 en caso de que el Senado destituyera a la mandataria, lo cual dependerá de las consecuencias que pueda tener la decisión anunciada ayerpor Maranhao.