Pistolas enchapadas en oro, mujeres con poca ropa posando con rifles de asalto, y grandes fajos de billetes. De esto trata la vida de esta generación de mafiosos, a juzgar por su presencia en los medios sociales. Para las bandas criminales de hoy, compartir fotografías llamativas en Instagram y Facebook es casi tan importante como sus hechos y modus operandi en los propios mundos de la delincuencia.

Por otra parte, los delincuentes se hacen famosos debido a las fotografías. Entonces, en lugar de subir a Instagram esa rica ensalada que tuvimos para el almuerzo, los delincuentes publican fotos de, por ejemplo, ellos en sus Ferraris con un AK-47 en la mano.

“En cierto modo, son similares al resto de nosotros; a menudo presumidos, a-rrogantes y narcisistas en el uso de los medios de comunicación social”, explicó a Me-tro Jamie Bartlett, director del Centro para el Análisis de los Medios Sociales, Demos, con sede en Londres.

“Una parte importante de la cultura gánster es hacer amenazas a otras bandas y presumir. Los medios de comunicación social son un lugar muy natural y fácil para hacer eso”.

Una de las figuras más notables del crimen afiliado en los medios de comunicación social es David Arturo Ángel González, de México.

El usuario, cuyo nombre es @ Arturo5_7, afirma no estar involucrado en el tráfico de drogas, a pesar de que en su cuenta de Instagram, en la que tiene más de 3,5 mil  seguidores, suba imágenes de forma diaria tomadas por él mismo presuntamente de la vida en los famosos carteles de México.

“¿Quién dijo que las mujeres no podían?,” pregunta en su vídeo de 15 segundos, donde una niña hispana dispara un rifle de calibre pesado. “Eso es sólo para que veas que no es cierto”.
 

Entre las imágenes espeluznantes se pueden encontrar fotos de animales exóticos domesticados: leones mantenidos en el garaje o leopardos en el balcón. El apetito masivo generado por estas cuentas es sorprendente, con páginas de Facebook, cuentas de Twitter y videos de YouTube cosechando cientos de miles de “Me gusta” y seguidores.

“¿Por qué las cuentas de redes sociales de este tipo son tan populares?

La respuesta: son fascinantes”, dijo Antoine Nouvet, desde el think tank con sede en Canadá, Fundación SecDev, que investiga el uso de las redes sociales por parte de los cárteles de droga.

“Desde Al Capone en los Estados Unidos a Pablo Escobar de Colombia, los delincuentes han utilizado hábilmente los medios de comunicación de su día y reconocieron la demanda constante del público por noticias sobre sus sensacionales obras y estilo de vida.

Lo que es más, resuena en lugares como América Latina, y en especial con su ‘narcocultura’, una cultura ampliamente popular que glorifica la vida del narcotráfico”.

La ‘narcocultura’ se filtra a los medios a través de películas, series, música y artes visuales. Además, tiene un papel clave en la formación de la identidad del cartel, el reclutamiento y la lealtad, proporcionando también la imagen de movilidad social, esperanza y una oportunidad para los jóvenes pobres.

Por ejemplo, un día después de la audaz fuga de prisión del capo de la droga mexicana Joaquín “El Chapo” Guzmán en julio de este año, ya había más de una docena de nuevos ‘narcocorridos’, baladas inspiradas en los carteles de droga de México, haciendo serenata a la última hazaña del capo.

Pero la actividad en línea de los gánsteres también puede ser contraproducente. Un ejemplo reciente fue el tiroteo en vivo en televisión en Virginia en agosto.

Vesper Lee Flanagan se filmó a sí mismo matando a tiros a dos periodistas y subió las imágenes en línea. Más tarde fue localizado, antes de suicidarse.

Sin embargo, otro caso ilustrativo ocurrió en 2012, cuando ladrones en Brooklyn, Nueva York, anunciaron todos sus pasos a través de las actualizaciones de Facebook.

“Es día de robos en la avenida”, publicó uno de los miembros de la llamada pandilla “Brower Boys” confirmando el robo. “Me voy a trabajar ahora”.

Internet es abierta por naturaleza, mientras que los grupos criminales son ce-rrados. Por lo que los delincuentes podrían estar en el proceso de realizar la cantidad de información que dejan en línea.

“Es probable que los eventos de streaming en directo sean muy populares en el futuro cercano”,
 dijo Bartlett.

“No me sorprendería observar redadas, tiroteos desde un coche, asesinatos, quién sabe qué más, siendo transmitido en vivo para causar miedo o terror. Mi predicción es que se llevará a cabo en los próximos seis meses”.