“No es difícil separar lo que es del Estado y lo que es de la campaña. Lo primero oficial que es parte de los recursos del Estado es el activismo que se hace desde los ministerios. El primer recurso del Estado es el componente humano, y se ve la participación de muchos ministerios en este proceso electoral”.

“Además uno ve cómo se trasladan vehículos que pertenecen a dependencias públicas y eso es una realidad”.

Así respondió a Metro el vicepresidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), Servio Tulio Castaños Guzmán, en alusión a la responsabilidad que tiene la Junta Central Electoral (JCE) de fiscalizar al partido de gobierno y al candidato presidencial, Danilo Medina, tal y como él mismo lo pidió el fin de semana pasado.

Castaños Guzmán entiende que la JCE como órgano rector puede, a través de sus inspectores o sobre la base de las denuncias que se hacen, crear comisiones de investigación para determinar si esas acusaciones son válidas o no.

Recordó que en muchos países los ministros toman licencia para dedicarse al proceso de campaña, “pero lamentablemente aquí no tenemos esa cultura, pero lo correcto es que todo aquel que desde el Estado vaya a participar en esta campaña debe solicitar su licencia, además eso contraviene a la Ley de Función Pública”.

Dijo que no le ve mayores inconvenientes a dicha fiscalización, sin embargo explica que en esta situación lo que hay que manifestar es “la voluntad real de hacer esa labor”.

“Yo creo que de lo que se trata es de que la Junta tome la decisión, que me parece que la ha tomado, para mejorar esos mecanismos que puedan contribuir a mejorar la fiscalización”, subrayó.

Indicó que la fiscalización, no solamente debe hacerse en relación con los recursos del Estado que se utilizan en campaña, sino también de los propios fondos que reciben los partidos políticos de la Junta Central Electoral.

Sobre el tema, el presidente de la JCE, Roberto Rosario, advirtió a los partidos políticos que deben rendir cuentas de sus ingresos y gastos desde el año 2012 hasta la fecha, para poder recibir el financiamiento del Estado.

No necesita a los denunciantes

Sin embargo, Guillermo Moreno, candidato de la Alianza Electoral para el Cambio Democrático, manifestó que la JCE tiene los mecanismos y la facultad para saber si el partido de gobierno está utilizando los fondos del Estado, sin necesidad de convocar a los partidos políticos denunciantes.

“Además los miembros de la JCE no viven en Marte, ellos salen a las calles y ven lo que está sucediendo, ellos cuentan además con un cuerpo de inspectores, por tanto no somos nosotros los que tenemos que aportar las pruebas.

Aseguró que el gobierno gasta diariamente 10 millones de pesos en publicidad.

El aspirante a la Presidencia por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, también acusó ayer a Medina de utilizar unos 12 millones de pesos cada día, en su campaña política.

Moreno expresó que la junta debe enviarle una comunicación a cada uno de los candidatos que aspiran a reelegirse, incluyendo al presidente Medina, advirtiéndoles sobre el uso de los recursos del Estado.

Sin embargo, Castaños Guzmán señala que, a su entender, este tema de fiscalización en nada afectaría la candidatura de Medina porque “él tiene que someterse a la misma regla que están sometidos los demás”.

“El hecho de que un presidente se reelija, evidentemente no deja de ser una ventaja frente a los demás candidatos, pero es porque tiene la posición de presidente y como presidente, sus obras tienen un impacto en cualquier proceso electoral”.

Nada lo obliga

Sobre la posibilidad de un debate entre candidatos a la Presidencia, tanto el vicepresidente de la Finjus, como el presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, Persio Maldonado, explicaron que esta herramienta política no está contemplada en ninguna ley, por lo que no es una obligación que suceda, además de que en el país no hay cultura de debate.

Coincidieron en afirmar que ningún candidato que entienda que está ganando se va a exponer a debatir con otros aspirantes, pues eso sería ponerse en una situación de pérdida o desventaja.

Expertos explican posibles razones por las que Medina no iría a debate

1.- Persio Maldonado, presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios

“Yo no creo que el presidente se esté rehusando a ir a un debate, yo creo que en la tradición política dominicana no hay cultura de debate, y sobre todo el que se siente que está delante nunca le acepta un debate al que entiende que está abajo, sobre todo porque cree que el otro puede subir y él descender”.

Los partidos están en la oposición, pero cuando están en el Gobierno tampoco la quieren, entonces, no creo que el debate sea que el presidente le está rehuyendo, yo creo que como las encuestas lo están mostrando por delante, yo pienso que él entiende que un debate lo único que hace es favorecer al otro; y como no es algo obligatorio, no es algo normal o por una ley, entonces el presidente tampoco está obligado a ir a un debate”.

“Posiblemente hacer un debate y dejar la silla de Medina vacía sea un recurso más bien propagandístico que tampoco creo que tenga demasiados frutos. No estás obligado a algo que no te manda la ley o la tradición, y ni por ley ni por tradición el debate político aquí es una práctica”.

2.- Servio Tulio Castaños Guzmán, vicepresidente de Finjus

 

“Eso es parte de la cultura política, el hecho de que en RD no se celebren debates es porque no ha sido parte de la práctica de la política del país, no poner los debates como parte de los procesos”.

“Las propuestas de leyes establecen que los debates sean obligatorios, pero como no se ha aprobado no hay una obligación”.

“Así como en el pasado otros candidatos no participaron de debates, a lo mejor el presidente Medina tampoco ha visto la necesidad de que él participe”.

“No hay voluntad política del que se encuentra en un mejor posicionamiento en las encuestas que se realizan”.

“Muchas veces el que se encuentra en mejor posicionamiento no se quiere arriesgar a participar en un debate, porque eventualmente el debate no le va a sumar sino a restar, por eso es que el que está arriba no quiere exponerse a participar en la celebración de un debate”.