Hay que saber que hace siglos, solo los nobles y los pintores muy reconocidos podían hacerse retratos. Quizá el primero que se hizo un “selfie” en la historia de la Humanidad fue el genial Diego de Velázquez, en el famoso retrato de “Las Meninas”:

Pero trescientos años después, llegaba el pionero de las selfies como tal. Robert Cornelius tiene el trascendental honor de haberse tomado la primera selfie en 1839.

Pocos se tomaban autorretratos fotográficos en los siguientes años. Sobre todo lo hacían de modo artístico. Todo cambió cuando llegaron las primeras cámaras a los celulares. Pero por supuesto, estas se tomaban en inverso.

Las selfies no eran populares sino en espacios como MySpace, donde se podía poner una foto de perfil. Luego comenzaron las innovaciones en los teléfonos celulares. Hasta que en 2013 el término se hizo “mainstream”.

Poco a poco las diferentes compañías fueron dando más variantes a sus dispositivos para tomarse los selfies, que comenzaron en áreas tan poco populares como los baños. Para 2014, ya eran populares tendencias como el “duckface”, o “cara de pato”:

Para el año pasado, también se popularizó el “Fish Gape”, donde se entreabre la boca, se angulan las mejillas y se baja el mentón:

También se impuso el selfie stick.

Ahora existen selfies de todo tipo. Aunque muchas se han tomado en momentos desafortunados, otras han sido históricas. Y muchas otras revelan cuándo no se debe tomar una autofoto propia. Estas ahora son parte normalizada de la sociedad.