Dilma Rousseff, la presidenta brasileña, ofreció un discurso por primera vez después de que la Cámara de Diputados votara este domingo a favor del juicio político en su contra.

En una conferencia de prensa aseguró que tiene la conciencia en paz debido a que llevó a cabo correctamente los actos administrativos.

“Siento injusticia porque considero que este proceso no tiene bases suficientes”, afirmó. Rousseff también insinuó que se practicó contra ella una estrategia sistemática. “Me enfrento a un golpe de Estado”, dijo.

Además apuntó contra la oposición: “No se puede pedir un proceso de impeachment o destitución, ya que esto es una tentativa de elección indirecta que ocurre porque quienes quieren llegar al poder no tienen los votos para hacerlo”.

Asimismo, tildó al vicepresidente Temer de traidor. “Lo que hizo el vicepresidente de Brasil, Michel Temer es una traición a la patria. El resentimiento no es una justificación para abrir un proceso de destitución”.

Rousseff aseguró que no bajará los brazos, luego del voto de los diputados. “Tengo la fortaleza suficiente para enfrentarme a este juicio y a esta injusticia, no voy a paralizarme ni a desalentarme, voy a seguir luchando”.

El “sí” y el “no” en las calles del país

La jornada de votación el domingo en la Cámara de Diputados provocó reacciones que demostraron la división del país en torno al tema.

En la Explanada de los Ministerios, como en un partido de la Copa Mundial, las dos multitudes diferentes vibraban a intervalos aleatorios. Conforme los diputados votaban la continuidad del proceso de juicio político, una ola de entusiasmo se revolvía en ambos lados del muro que separaba a los manifestantes.

Eran, de acuerdo con la Oficina de Seguridad Pública, 79,000 militantes –53,000 a favor de la salida de la presidenta Dilma Rousseff y 26,000 en contra–, a las 20 horas, en el auge de los dos actos.

Para garantizar la seguridad, fueron llamados tres mil policías, 320 bomberos y 75 agentes del DMV (Departamento de Tránsito). En la Rodoviaria del Plano Piloto, a través del cual llegaron los dos grupos, había tres policías cada 15 pasos. Para entrar en cualquiera de las áreas protegidas, pasaron por una revista de personal, aparentemente más cuidadosa en el lado de los manifestantes que apoyaban a la presidenta Dilma Rousseff (PT).

El Muro

La valla que dividía a los manifestantes funcionó: los grupos ni siquiera se acercaron a la zona. Muchos llegaron a mostrar un poco de vergüenza por la división. “Este es el muro de la vergüenza. No se debe separar a la sociedad. UNE quiere destruir muros”, dijo el miembro de la UNE (Unión Nacional de Estudiantes) Rafael Minoro.

“Me duele la división del país representado por este muro”, se lamentó el investigador Alcyone Camargo, a favor de la acusación. “Pero tenemos que luchar contra la corrupción.”

En general, la protesta fue pacífica, sin incidentes graves. Por la mañana se incautaron petardos en el lado a favor de la destitución. El cuerpo de bomberos informó visitas ocasionales de las personas que lo pasaron mal a causa del calor.

No hubo violencia entre los grupos. Entre la marea verde-amarilla, un ambulante de rojo (color de los partidarios del gobierno) vendía agua en voz baja. Alexandre da Silva, un estudiante, dijo que estaba a favor del juicio político y no había prestado atención al color de la camisa al salir de casa. “Creo que el color no afecta en nada. Las personas dijeron que yo debería estar en el otro lado”, se rió.

La profesora Juliana Bramatti, de rojo, erró el lugar de la manifestación contra el proceso, pero tampoco fue acosada. “Creo que la gente venía con otra mentalidad”, explicó. Ella dijo que estaba “a favor de la democracia.” “No es Dilma quien va a perder, es el pueblo”, dijo.

Similitudes

Si la pared dividió a los manifestantes en lados opuestos, la música rompió las barreras. Los dos grupos compitieron en volumen: ya sea con versos de Chico Buarque o encendidos discursos desde la parte superior de sus tríos eléctricos. “Ole ole, ir a las calles para derrocar al PT”, gritó uno de los camiones.

Las manifestaciones multitudinarias a favor y en contra del juicio político se registraron también en varias ciudadades del país.