Desde el momento en que la presidenta de Opción Democrática, Minou Tavárez Mirabal, anunció que el expresidente de Uruguay, José Alberto “Pepe” Mújica, visitaría la República Dominicana, la noticia generó gran expectativa hasta el punto de que días antes de su llegada al país, varias entidades discutían quién era el anfitrión del exmandatario uruguayo.

De acuerdo con Minou, Mújica aceptó venir al país para participar en el evento Plaza Democrática, actividad que realiza cada mes para reunirse con jóvenes del partido, que es abierta al público, y que en esta ocasión se convirtió en el escenario perfecto para que la República Dominicana quedará “mal parada” frente al ex jefe de Estado.

Don Pepe, como le llaman muchos, pisó suelo dominicano, por primera vez, pasado el mediodía del domingo, para de inmediato dirigirse a la Librería Cuesta, donde pondría en circulación su libro Una oveja negra al poder, en el cual los periodistas Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz hacen un recuento de la vida de Mújica.

En el encuentro, que puso al máximo la capacidad física de la librería, Mújica conversó con los asistentes y les animó a dar valor a la vida y a “las cosas” que tienen valor. Sin embargo, no todo fue “color de rosa” y al finalizar la actividad, el exmandatario reprochó a Minou por “la mala organización”, donde decenas de personas se quedaron con el deseo de ver al expresidente, quien llegó a Cuesta en un Volkswagen Fusca del año 1987, color celeste, automóvil que ha sido la marca insignia de Pepe, quien en varias ocasiones ha manifestado que no lo venderá, a pesar de estar un poco deteriorado.

Cuando Mújica se acercó a Minou y escuchaba detalles de la agenda que agotaría durante los dos días que permanecería en el país, sorprendió a todos con un comentario un tanto prejuiciado. Mientras su anfitriona trataba de explicarle en qué consistían los eventos a los que acudiría, le interrumpió para decirle: “Ustedes planifican mucho y después no les sale nada. Son latinoamericanos”. Todo esto ocurrió el domingo.

El lunes fue otra historia. Era el día programado para que Mújica fuera investido como doctor honoris causa en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Para esto, la directora de protocolo de la Primada de América, Rosa Silverio, se preparó muy bien con su equipo.

Ya el sábado en la noche tenían organizado todo el montaje para recibir al exmandatario, quien llegó al Aula Magna a las 10:00 de la mañana, junto a su esposa, para recibir la investidura que fue aprobada por el Consejo Universitario en octubre de 2014, a partir de la propuesta de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.

En el acto participaron el rector de la UASD, Iván Grullón Fernández; el embajador uruguayo,  Raúl Jean Petro; los vicerrectores: Administrativo, Editrudis Beltrán; de Investigación y Postgrado,  Francisco Vegazo y de Extensión, maestro Rafael Niño Féliz, así como el secretario general, Héctor Luis Martínez y el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Antonio Medina Calcaño.

Además, estuvieron presente los exrectores de la UASD, Julio Ravelo Astacio, Edilberto Cabral Ramírez, Porfirio García, Roberto Reyna y Franklin García Fermín.  

Un hecho discordante en el acto de investidura lo constituyó la presencia del expresidente Hipólito Mejía en la mesa principal. Nunca se supo qué hacía “El guapo de Gurabo” junto a las autoridades de la UASD, en el escenario que vería a Pepe recibir las insignias institucionales de esa Alma Mater y firmar el libro de visitantes distinguidos.

En la UASD, el evento transcurrió bien. La norma solo fue rota cuando la maestra de ceremonias, Francia Polanco, saludó la presencia del presidente del Tribunal Constitucional (TC), Milton Ray Guevara, quien en vez de aplausos fue saludado por los presentes con un tímido pero significativo abucheo. Por lo demás, la organización fue impecable.  

Fueron habilitadas cientos de sillas alrededor del Aula Magna para garantizar que la gente que acudiría a ver a Pepe quedara conforme con el trato. Lo que no ocurrió en el encuentro realizado en la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde solo faltó que personas resultaran heridas.

Tras recibir el doctorado honoris causa, Pepe se dirigió” a toda marcha y a todo vapor”, montado en una yipeta, hasta el Palacio Nacional, donde se reunió con el presidente Danilo Medina, a quien adornó de elogios por la gestión que encabeza.

Elogió el manejo de la República Dominicana, a pesar de la baja presión tributaria. Dijo que “encuentra bastante milagroso el gobierno”, sin verificar que la baja presión tributaria beneficia a los grandes empresarios y no a la población común que tiene que sobrevivir pagando impuestos excesivos, por ejemplo, para poder ir a un restaurante a comer y pagar cuatro platos por cada tres consumidos.

Pero Pepe no investigó ese detallito antes de llegar al país y sobre todo, antes de ir a la UNPHU, donde tuvo que ser sacado del auditorio Horacio Álvarez, porque cientos de personas que se quedaron afuera amenazaban y por poco ingresan a la fuerza al salón, donde el expresidente respondía preguntas de los asistentes al encuentro con jóvenes organizado por Opción Democrática.

A las 5:00 de la tarde, una hora antes del tiempo marcado para iniciar el encuentro, ya el auditorio estaba totalmente repleto de personas que ocuparon sus asientos, mientras que algunos se conformaron con sentarse en  el pasillo, para escuchar las sabias palabras de quien en cada disertación pública, solo habló de austeridad, el derecho a la vida, la necesidad del respeto al prójimo, la felicidad y el conformismo, sin nunca referirse a la corrupción y la malversación de fondos públicos –temas estos un poco más comprometedores a los que muchos creen que debió referirse, si se toman como referencia los importantes cambios que hizo en Uruguay y que República Dominicana aún espera.

De lo que sí habló Mujica fue de los altos salarios que cobran los funcionarios estatales. Cuestionó que la gente (refiriéndose a los servidores públicos) necesite tanto para vivir, cuando sabe que al morir no se llevará nada.

Al final, luego de tres presentaciones públicas, Mujica pareció ser más un líder motivador, tipo “coach”, que un político en la búsqueda de reivindicaciones sociales. Con un discurso bien orientado y poco incendiario, logró que militantes de distintos partidos y sectas religiosas acudieran a cada disertación para conocer a ese hombre de 81 años que se autodefine como un ser humano que tiene lo suficiente para vivir y no necesita nada más, porque está rodeado de personas.

Para el recuerdo

¿Con qué nos podemos quedar de Mújica? Durante sus intervenciones hay 10 ideas que podemos adoptar entre todos sus planteamientos.

1. La política no es una profesión.

2. El fanatismo religioso sirve para muchas cosas.

3. La felicidad está en el interior de la gente.

4. La prioridad debe ser honrar la vida.

5. La civilización es la herencia más grande que se puede dejar a los demás.

6. Se aprende más de los fracasos que de los triunfos.

7. La única fortuna que tiene el ser humano es el milagro de estar vivo.

8. No es necesario pertenecer a un partido político para hacer aportes sociales.

9. La ciencia no solo puede ser un instrumento para acumular ganancia.

10. Hay que luchar por la felicidad.