Mala noticia para aquellos que están luciendo una “panza de cerveza”, ya que un nuevo estudio estadounidense revela que las personas con una “llanta de repuesto” en torno a su cintura tienen un mayor riesgo de mortalidad que los obesos.

“Nuestro análisis de datos de un gran grupo de participantes demuestra que adultos estadounidenses de peso normal con obesidad central tienen peor supervivencia a largo plazo, en comparación con los participantes con distribución normal de grasa, independientemente de su categoría de IMC”, explicó el autor principal, el Dr. Francisco López-Jiménez en un artículo publicado en la revista Annals of Internal Medicine.

Los investigadores examinaron los datos de 15,184 participantes de la Tercera Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Nhanes III; por sus siglas en inglés) para comparar los riesgos de mortalidad total y cardiovascular para las personas con diferentes combinaciones de índice de masa corporal (IMC) y proporciones de cintura a cadera (RCC) .

Ellos encontraron que adultos de peso normal con obesidad central tendrían un  mayor riesgos de muerte. Por ejemplo, un hombre con un IMC normal (22 kg / m2) y con obesidad central tenía el doble de riesgo de mortalidad que los participantes con sobrepeso u obesidad, según su IMC únicamente.

Los investigadores dieron varias posibles explicaciones para estos resultados.

En primer lugar, la obesidad central medida por RCC se asocia con la acumulación de grasa visceral, mientras que el IMC es una medida tanto de la grasa magra como de la grasa masa.

En segundo lugar, un RCC más alto se asocia con disminución de la masa muscular en las piernas, niveles de glucosa más altos, y un mayor riesgo cardiovascular.

Finalmente, las personas que tienen sobrepeso u obesidad con base a su índice de masa corporal pueden tener grandes cantidades de grasa en las caderas y las piernas, lo que se considera un perfil metabólico saludable.

Los científicos señalan que las personas con obesidad central con peso normal pueden representar una población objetiva importante para la modificación de estilo de vida y otras estrategias preventivas.

“Nuestros hallazgos pueden tener implicaciones clínicas importantes porque las personas con IMC normal y con una obesidad central no eran considerados una población prioritaria para los programas de prevención por parte de los desarrolladores de directrices.

De hecho, las directrices 2013 de la Asociación Americana del Corazón en el manejo de la obesidad recomienda la medición de la circunferencia de la cintura sólo en personas con IMC elevado y no recomienda el cálculo RHO en absoluto, dando a entender con ello que las personas con IMC normal están libres de cualquier riesgo relacionado con la adiposidad en particular,” concluye el estudio.