Para Geovanny Rosario lo que sería un día normal de trabajo se convirtió en una de las peores pesadillas que jamás imaginó podría vivir.

“Al llegar al colmado ‘Don Guillermo’, en El Millón, mi lugar de trabajo hace apenas ocho meses, un individuo llegó y pidió una cerveza.

Cuando mi compañero la fue a buscar sacaron la pistola y nos encañonaron; a mí no me dio tiempo para hacer nada. Me tiraron al suelo. Fue feo, pero gracias a Dios no pasó a mayores”, contó a Metro.

Indicó que “se llevaron unos dos mil pesos. ¡Y eso que teníamos los barrotes! Es que aunque tengan los barrotes, si te encañonan no se puede hacer nada, aún con la medida de seguridad, no se puede hacer nada. Te atracan como quiera”, expresa consternado.

El caso de Rosario documenta el drama de miles de dominicanos de diversos sectores del Gran Santo Domingo que poco a poco y con los años observan cómo se alteran sus hábitos y estilos de vida por culpa de los robos y atracos.

Debido a la gran cantidad de atracos y el poco trabajo de la policía, los comerciantes han tomado medidas de seguridad que, aunque les hacen generar pocos ingresos, por lo menos les ayudan a cuidar sus vidas.

“Antes cerrábamos a las 10:00 y 11:00 de la noche, pero ahora lo estamos haciéndo a las 8:00. Como el área está solitaria uno lo que hace es que cierra”, cuenta.

Pero este no es el único caso que se ha dado en este sector y en muchos del gran Santo Domingo.

A Nelson Arias, encargado de Súper Colmado Yenni en el Ensanche Quisqueya, después que pusieron los hierros los atracos no le han afectado, “pero sí han ocurrido atracos en la zona”, subraya Arias.

Resaltó que “antes de poner los barrotes nos atracaron tres veces, vinieron temprano en la mañana, armados, y todos nos tiramos al suelo; se llevaron dinero, tarjetas y otras mercancías”.
“Cuando son las 10:00 de la noche cerramos algunas puertas del establecimiento”, detalló.

Los agentes de la Policía Nacional y los programas de seguridad del gobierno preventivos han aumentado sustancialmente y junto con esto la inseguridad en las calles y barrios de todo el país, provocan el temor y rechazo. situación que los que agentes que estan para cuidar.

“Siempre atracan, a veces vienen de otros barrios, a mi hijo lo atracaron como a las 6:00 de la mañana y le llevaron la cartera y otro día estoy en la casa y pasaron dos tipos con una gorra y más para delante le llevaron la mochila a un joven”, reveló Josefina Javier, comerciante.

Así mismo Mercedes García, residente, dijo que “la delincuencia está terrible, muy mala. Cada rato asaltan a uno aquí”, y reclamó que necesitan que manden policías para que vigilen de noche las calles y “que antes venían tres y cuatro policías, pero los han quitado”.

Compraventas, farmacias, colmados, bancas entre otros establecimientos se ven obligados, y como medida de seguridad, a poner hierros y a atender a sus clientes tras los barrotes.

La calle Biblioteca Nacional, y César Canó son las más peligrosas del sector El Millón, según algunos agentes que hablaron con Metro y expresaron que tienen turnos para hacer vigilancia.

En ese mismo orden, los motoristas se ven afectados por los delincuentes que usan motocicletas y muchas veces se hacen pasar por motoconchistas, provocando desconfianza en los usuarios de este transporte.

“La delincuencia esta ligada con la misma policía. Aquí la policía te para en una esquina y si no vez a nadie eres un atracado seguro”, expresó Julio Manuel Lorenzo, motoconchista que recalcó que “hay pila de ladrones que están en las calles y que parecen policías”.

Lorenzo exigió que “saquen todas esas ratas, esos ladroncitos” y que “pongan gente decente en la Policía, ese es mi deseo”.