Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, se estrecharon las manos y sonrieron ante las cámaras al comenzar ayer su reunión en el simbólico Palacio de la Revolución, en La Habana. Más simbolismo aún, debido a que Obama es el primer mandatario de EE.UU. que pisa ese palacio.

Antes,  Obama cumplió con la protocolaria ceremonia de la ofrenda floral ante el monumento del héroe nacional cubano y prócer independentista José Martí, en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana. Antes de depositar la corona de flores a los pies de la escultura de mármol, se vio ondear la bandera y se escuchó el himno de Estados Unidos en la Plaza de la Revolución, donde se pudo ver a Obama con la icónica efigie del revolucionario Ernesto “Che” Guevara de fondo.

Luego, Obama y Castro realizaron ayer una declaración a la prensa internacional después  de reunirse a puerta cerrada.

El primero en hablar fue Castro, quien se refirió al bloqueo de EE.UU. a Cuba y señaló que este sigue siendo un obstáculo esencial para el desarrollo y el bienestar de los cubanos. “Cuba tiene mucho que decir y mostrar en materia de Derechos Humanos”, comentó.

El presidente cubano aseguró que para avanzar “hacia la normalización también será necesario que se devuelva el territorio ocupado ilegalmente por EE.UU. en la Base Naval de Guantánamo”.

“Ratifico que debemos poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, que implica respetar y aceptar nuestras diferencias y no hacer de ellas el centro de nuestra relación”, dijo Raúl Castro.  Recordó que en los 15 meses transcurridos desde el anuncio del restablecimiento de relaciones, ambos países han avanzado en resultados concretos como la restauración del servicio postal directo o de los vuelos directos regulares el próximo otoño, entre otros progresos.

“Mucho más pudiera hacerse si se levantara el bloqueo de los Estados Unidos”, dijo el presidente cubano, quien reconoció no obstante la disposición del presidente Obama y sus reiterados llamados al Congreso norteamericano para que se ponga fin a esa política.

Calificó de “positivas” las últimas medidas de Washington para aliviar los efectos del embargo, aunque “no suficientes”.

“El bloqueo continúa en vigor y tiene componentes disuasivos y efectos intimidatorios de alcance extraterritorial”, indicó Raúl Castro, quien en su reunión con Obama le puso ejemplos para mostrarle las “consecuencias negativas” para Cuba que tiene esa política.

El turno de Obama

“Este es un nuevo día”, dijo Obama parado en un atrio al lado de su homólogo Castro después de que ambos jefes de estados celebraran una reunión en el Palacio de la Revolución de La Habana.

En su intervención Obama dijo que “el destino de Cuba no será decidido por  EE.UU. u otra nación... El futuro de Cuba lo deciden los cubanos”.

Pero Obama advirtió que su país seguirá reclamando el derecho del pueblo cubano a decidir su destino. Y reiteró que “el futuro de Cuba lo tienen que decidir los cubanos y nadie más”.

Reveló que durante la reunión hablaron de los diálogos de paz de Colombia en La Habana con la guerrilla de las FARC y de la crisis en Venezuela.

Obama aseguró que se mantiene “optimista” sobre lograr un acuerdo de paz en Colombia, al agradecer al régimen cubano por facilitar las conversaciones en marcha entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC.

Destacó, al igual que Castro, la aprobación para trabajar “en colaboración para prevenir y tratar enfermedades crónicas no transmisibles como el zika”.

Obama explicó que también acordaron mayor acceso a dólar para los cubanos.

Sobre el levantamiento del embargo a Cuba, el presidente de EE.UU. recalcó: “He sido claro en el interés de levantar el embargo antes de que yo deje el poder”.

El momento tenso

A la pregunta de un periodista norteamericano sobre los presos políticos en Cuba, Castro respondió en tono sarcástico: “Si hay presos políticos, dame la lista y esta misma noche quedarán libres”.

El mismo periodista le preguntó por sus preferencias en la contienda electoral de EE.UU., entre Trump y Clinton, a lo que Castro respondió: “Todavía no puedo votar en EE.UU.”.