Donald Trump, quien desde el 20 de enero ocupará el cargo de presidente de los Estados Unidos, empieza a definir su equipo de gobierno.

El viernes, eligió a tres figuras ultraconservadoras para ocupar puestos de mando clave en el área de seguridad nacional del país: Jeff Sessions, senador por Alabama, será secretario de Justicia y fiscal general; Mike Pompeo, congresista por el estado de Kansas y miembro del “Tea Party” (una facción de extrema derecha dentro de los republicanos), será el nuevo director de la CIA; y Michael Flynn, general en retiro del ejército, será presidente del Consejo de Seguridad Nacional en el que se toman las decisiones estratégicas y militares más importantes.

Los tres nombres han estado envueltos en polémicas por sus declaraciones bélicas, racistas u homofóbicas.

Sessions, el asesor fiel

El senador por Alabama fue uno de los primeros congresistas del Partido Republicano que manifestó públicamente su apoyo a Trump. Desde que apareciera junto al ahora presidente electo por primera vez en un evento público realizado justamente en el estado de Alabama en enero de este año, Sessions ha estado siempre al lado de Trump y ha sido uno de los asesores más fieles durante la campaña presidencial. También forma parte del equipo de transición.

Los medios estadounidenses han recordado algunas declaraciones de Sessions contra los grupos de derechos civiles, a quienes tildó de “antiestadounidenses inspirados en el comunismo”. Además, un comité del Senado rechazó la propuesta que hizo Ronald Reagan en 1986 de nombrarlo magistrado de un tribunal federal.

Pomeo, el partidario de bombardear Irán

El congresista que Trump designó para dirigir a la CIA fue uno de los que más enérgicamente atacó a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton en la investigación que hizo el Congreso de EEUU por el atentado a la embajada en Libia, que causó la muerte del embajador Christopher Stevens.

Pompeo llegó a la Cámara de Representantes en 2010, como parte del llamado “Tea Party”, un movimiento ultraconservador, y se ha convertido en uno de los principales críticos del acuerdo nuclear con Irán, una iniciativa que Trump ha prometido suspender.

“Estoy deseando revertir este desastroso acuerdo con el mayor patrocinador estatal del terrorismo del mundo”, tuiteó Pompeo horas después de que su designación se hiciera pública.

“Pompeo será un brillante e implacable líder para nuestra comunidad de inteligencia a fin de garantizar la seguridad de los estadounidenses y de nuestros aliados” dijo Trump.

Flynn, el de la guerra mundial

El general retirado de tres estrellas Michael Flynn, de 57 años, será la mano derecha en seguridad del próximo presidente de EEUU. Entre las caractertísticas que comparten ambos están la retórica islamófoba, la afinidad con Rusia y el rechazo absoluto a Hillary Clinton. Flynn sirvió en el gobierno de Barack Obama como jefe de la unidad de inteligencia del Pentágono durante dos años, pero renunció por discrepancias con el aún presidente.

Flynn ha resaltado en varias oportunidades los peligros a los que se enfrenta EEUU por el avance del extremismo radical. “Estamos en una guerra mundial, pero muy pocos estadounidenses lo reconocen y todavía menos saben cómo ganarla”, escribió en un libro que publicó a mitad de año.

La frase

“Estamos en una guerra mundial, pero muy pocos lo reconocen”. Michael Flynn, próximo consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump