La empresa aeronáutica Boeing acordó hoy pagar 18 millones de dólares al Gobierno por haber engañado al Ejecutivo cobrándole, como horas de trabajo, el tiempo en el que sus mecánicos estaban almorzando en vez de reparando los aviones militares C-17.

El gigante de la industria aeroespacial y de defensa, con sede en Chicago (Illinois), tiene un contrato con la Fuerza Aérea para mantener y reparar los aviones C-17, un cuatrimotor que entró en servicio en 1991 y es capaz de transportar grandes cargas en vuelos intercontinentales sin reabastecimiento de combustible.

Incumpliendo el acuerdo, la compañía incluyó en las facturas que entregaba al Gobierno estadounidense las "extensas" horas que los mecánicos gastaban en comer o en descansar y no en mantener y reparar los aviones C-17, según indicó el Departamento de justicia en un comunicado.

Las reparaciones se llevaban a cabo en la planta de montaje de Boeing en Long Beach (California), la que más sufrió un ajuste de plantilla hace cuatro años, cuando la compañía disminuyó la producción de sus aviones C-17.

El proceso legal comenzó por las revelaciones que hizo James Thomas Webb, un empleado de Boeing, amparado en la ley de declaraciones falsas, conocida como "Ley de Lincoln" y que permite a individuos demandar, en nombre del Gobierno, a compañías con contratos con el Ejecutivo.

"Las compañías con contratos con el Departamento de Defensa deben obedecer las reglas cuando facturan el trabajo realizado", advirtió en la nota Benjamin C. Mizer, jefe de la División Civil del Departamento de Justicia.

"El acuerdo de hoy demuestra que el Departamento de Justicia se asegura de que los contratistas del Gobierno cumplen con sus obligaciones y cobran al Gobierno de manera apropiada", añadió.