El presidente de Bolivia, Evo Morales, esperará los resultados finales y oficiales del referendo del domingo, con el que busca extender su mandato hasta 2025, y adelantó ayer que respetará los resultados.

“Vamos a respetar los resultados, sea el No o el Sí, siempre hemos respetado, esa es la democracia”, afirmó el mandatario en una conferencia de prensa, en su primera aparición para comentar las proyecciones de los canales privados que aseguran que se impuso el rechazo a la reforma constitucional para habilitar una nueva reelección.

El Gobierno había señalado en la noche del domingo que había un “empate técnico” y que la información de los canales de televisión (proporcionada por Equipos Mori, para Unitel; e Ipsos, para ATB) variarían con la llegada de los resultados de áreas rurales y el extranjero, donde el apoyo al oficialismo es fuerte.

“Vamos a esperar pacientemente el pitazo final del tribunal electoral, somos optimistas”, afirmó este lunes Morales. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) señaló que en entre 24 y 48 horas habrá un resultado oficial al 90%.

El conteo de datos del TSE hasta la mañana de este lunes sólo había alcanzado un 32.4%, con un 62.36% de rechazo frente al 37.64% de apoyo a un cuarto mandato de Morales.

Antes de la declaración de Morales, el vicepresidente, Álvaro García, había dicho que el mandatario confiaba en que los resultados “se modifiquen de una manera drástica debido al voto en el exterior y comunidades alejadas”.

El voto duro de Morales, quien gobierna Bolivia desde 2006, está en el área rural, cuyos resultados tardan en llegar, además del voto en el exterior, que según García puede cambiar las cosas en medio punto porcentual.

“Confiamos en que los resultados van a ser favorables al MAS (Movimiento Al Socialismo, el partido de Morales) porque es el partido de los pobres, de los humildes, de la gente que vive más alejada y es ahí donde se va a manifestar nuestra fuerza”, sentenció.

Unos 6.5 millones de bolivianos votaron en el país el domingo, mientras otros 300,000 lo hicieron desde el exterior.

De confirmarse los resultados extraoficiales, sería la primera derrota electoral directa de Morales en sus 10 años en el poder, aunque en 2015 su partido ya perdió plazas clave en los comicios municipales. Ello le obligaría a dejar la banda presidencial a inicios de 2020, cuando termine su tercer mandato.

Morales dijo estar preparado para perder en una entrevista con el diario español El País publicada este lunes pero realizada antes del comicio. Al ser consultado sobre si sentiría una fuerte decepción en caso de una derrota, el mandatario respondió: “No, estoy preparado. Con semejante récord, me voy feliz y contento a mi chaco. Me encantaría ser dirigente deportivo”.

Celebraciones anticipadas

“¡Bolivia dijo no!”, proclamó un eufórico gobernador de Santa Cruz (este), Rubén Costas, líder de un sector de la oposición, mientras el excandidato presidencial Samuel Doria Medina, derrotado dos veces por Morales, estimó: “Hemos recuperado la democracia y hemos recuperado el derecho a elegir”. “Se ha sepultado el proyecto de convertir a nuestro país en un proyecto de un solo partido. Esta es la victoria del pueblo”, señaló Doria Medina, en una rueda de prensa.

En las últimas semanas la situación se complicó para el mandatario de 56 años, quien se ha visto afectado por un escándalo de un supuesto tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, en la que su expareja Gabriela Zapata trabaja como gerente comercial.

La firma logró contratos públicos por unos 560 millones de dólares y el caso es investigado en el Congreso. Morales rechazó las acusaciones.

Oposición dispersa

El analista independiente Jorge Komadina opinó, a la luz de los datos extraoficiales, que el resultado “está mostrando un apoyo importante en las provincias, pero en las ciudades capitales, incluso en las intermedias, una votación sostenida fuerte por el No”.

No obstante, consideró que “las fuerzas de la oposición (que reivindican el triunfo del No) son fuerzas dispersas, no tienen un candidato, no son un actor homogéneo que tiene una sola estrategia política sino es un conjunto disperso de sensibilidades, de liderazgos y voluntades políticas”.

La jornada electoral pasó en “absoluta normalidad”, según la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, excepto un “caso aislado” en Santa Cruz, donde unos electores molestos por los retrasos quemaron urnas electorales vacías.