Más de 8,300 personas han muerto, incluidos 3,200 civiles, en 11 meses de bombardeos rusos contra el Estado Islámico (EI) en Siria, donde los yihadistas han ejecutado a cuatro mil 400 personas desde que declararon su califato hace 26 meses.  

De los 8,318 fallecidos en los ataques aéreos rusos, 3,189 eran civiles, entre ellos 763 niños y 480 mujeres, así como dos mil 605 miembros del EI y dos mil 524 combatientes de facciones rebeldes, reportó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Los datos ofrecidos por el OSDH muestran que los bombardeos de Rusia han causado más víctimas mortales entre los civiles y las facciones rebeldes que en las filas del grupo yihadista.

El OSDH, con sede en Londres pero que cuenta con una amplia red de activistas, lamentó que los civiles sean las principales víctimas de la guerra en Siria, que ya dura más de cinco años y ha causado más de 280,000 muertos.

Rusia, aliado del régimen del presidente Bashar al Assad, asegura que su aviación sólo ha tenido como blanco posiciones del EI y de otras organizaciones terroristas.

A petición de Al Asad, Rusia comenzó el 30 de septiembre de 2015 sus ataques aéreos en Siria dirigidos contra el EI, en una campaña que ha debilitado a los yihadistas, pero que Estados Unidos la considera una maniobra para apoyar al régimen sirio.

El OSDH apuntó además que el EI ha ejecutado a 486 de sus propios milicianos por “espiar para países extranjeros” y por “excederse en los límites de la religión”.

Desde la creación de su califato, el EI ha ejecutado a alrededor de cuatro mil 400 personas en Siria, entre ellas dos mil 369 civiles -incluidos 85 menores y 130 mujeres-, de acuerdo con un balance del OSDH.

El grupo yihadista es conocido por los crímenes atroces que comete en nombre del Islam, como decapitaciones, lapidaciones, aunque también ha llevado a cabo un sinnúmero de atentados suicidas con explosivos fuera de Siria e Irak.