Río de Janeiro es la primera ciudad sudamericana que acogerá unos Juegos Olímpicos. A menos de dos semanas del inicio de la justa, que se celebrará entre el 5 y el 21 de agosto, la capacidad  de la urbe y del país para recibir tan magno evento ha sido puesta en cuestión. Una serie de problemas y amenazas latentes ensombrecen la realización del encuentro, las que englobamos en cinco  categorías:

1. La seguridad

Brasil aumentó las medidas de resguardo tras el reciente ataque terrorista en Niza que dejó 84 muertos.

Las autoridades planean desplegar 85,000 militares y policías para proteger a los más de 10,000 atletas provenientes de 205 países y medio millón de turistas que vendrán a los JJ.OO. Dentro de las medidas de seguridad, la policía brasileña detuvo el pasado jueves a 10 personas que planificaban ataques terroristas.

Si bien Brasil no tiene antecedentes de ataques terroristass, según Guido Larson, experto chileno en Terrorismo y Conflicto Internacional, la posibilidad de surgimiento de grupos inspirados en el EI es real. De hecho, ya se concretó con la supuesta aparición del grupo Ansar al-Khilafah que jura lealtad a ISIS y dice tener presencia en Brasil.  

“Sudamérica nunca estuvo bajo dominio musulmán, por lo que es algo que cae fuera de la norma.
Por lo mismo, la relación con Brasil no es estratégica, sino táctica.

Buscan aprovechar la instancia de los Juegos Olímpicos para generar un temor generalizado y, eventualmente, atentar contra blancos asociados a los enemigos declarados de Isis”, sostiene.

La falta de seguridad frente a la delincuencia es otro punto delicado En los últimos meses, los robos callejeros han crecido casi 24 % en la Ciudad Olímpica, y según datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP),  se ha registrado un aumento de 15.4 % en los homicidios.

2. Amenaza del zika

Río de Janeiro es el segundo estado brasileño con mayores número de casos probables de virus zika: más de 32,000.  

Un centenar de científicos pidió por escrito el pasado mayo  que los Juegos se pospongan o no se celebren, debido al riesgo de expansión del virus.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que no existe justificación sanitaria para suspender o trasladar el evento.

3. Problemas de caja

Brasil aún no logra recuperarse de la resaca económica que le dejó el costo del  Mundial de Fútbol de 2014.

El 17 de junio, el país  se declaró en “estado de calamidad pública” y consiguió una transferencia de 780 millones de euros del gobierno central.

El desembolso para el desarrollo de la infraestructura olímpica se ha excedido en más de US$70 millones de dólares, desde los US$11,000 millones establecidos por el Comité Olímpico Internacional (COI).

4. El estado de las obras

La corrupción ha envuelto a siete empresas constructoras encargadas de la realización de casi una docena de proyectos olímpicos y la contaminación del agua de las costas brasileñas. En marzo se notificó que la Bahía de Guanabara, la Laguna de Rodrigo Freitas y la playa de Copacabana, que albergarán distintas pruebas, están contaminadas. A esto se une las dificultades en el transporte público.

5. Crisis política

La inestabilidad generada por el proceso de “impeachment” sobre Dilma Rousseff tendrá uno de sus hitos el 2 de agosto, a tres días de la ceremonia inaugural. Ese día se podría adoptar en el Senado la decisión definitiva sobre su  proceso de alejamiento.

Cifra

500 mil visitantes, por lo menos, recibirá el país durante la realización de los JJ.OO.