Luego de que el papa Francisco creara una comisión para estudiar las funciones de las diaconisas del primer milenio de la Iglesia, la participación de la mujer en la jerarquía católica vuelve a ser tema de debate.

Aunque a principio de este mes se dijo que Bergoglio, primer papa americano, “creó una comisión para que las mujeres sean diaconisas”, se trata más bien de que un grupo de consagradas y religiosos estudiará la figura de las féminas en la iglesia primitiva para así conocer sus funciones, el por qué de su “desaparición” y aclarar esas preguntas que con frecuencia se vierten sobre las acciones clericales de la mujer en el catolicismo.

Para el director del Centro de Estudios Teológicos de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), José Joaquín Domínguez, “es incorrecto abordar el tema –de las diaconisas– desde la sociedad para imponérselo a la Iglesia, no respetando la naturaleza de la Iglesia y su doctrina. Sería querer hacer de la Iglesia una sociedad civil y son dos cosas distintas”.

El sacerdote critica que “cuando el papa toca algunos temas y dice lo que piensa, y lo dice como Iglesia,  entonces eso no sale (en la prensa). Muchas veces se venden medias verdades”.

A lo largo de los más de 2,000 años de historia del catolicismo, se ha hablado de una “actitud machista” en la Iglesia que deja a un lado a la figura femenina. Domínguez explica que este accionar de la Iglesia “no corresponde a deseos particulares sino a lo que está establecido en la tradición católica a partir de las Sagradas Escrituras donde se muestra el sacerdocio de Cristo, quien escogió a hombres para el desarrollo de una misión muy específica”.

“Quieren masculinizar a la mujer”

Ante la posibilidad de que en esta discusión se inserte alguna ideología feminista, el sacerdote expresa su valoración sobre esta tendencia que a su juicio “limita la promoción de la mujer dentro de la Iglesia a juegos de poder”, cuando “la Iglesia escapa a esa confrontación”.

Asegura que la Iglesia apoya el feminismo que promueve a la mujer como mujer, en su feminidad, no a una mujer que quiere ser como un hombre.

“Ese feminismo que quiere igualar a la mujer a que sea hombre, ese feminismo es el que la Iglesia dice que no promueve a la mujer. Promover a la mujer para que sea como el hombre es intentar anular a la mujer. El mismo papa Francisco dice que la mujer tiene tanto que aportar al mundo como mujer, por su visión del mundo; pero como mujer, no porque sea igual al hombre”, señala.

Domínguez, sacerdote que ha profundizado sobre este tema a la luz de la teología, afirma que el discurso que impera en la sociedad es válido en cuanto a lo jurídico. Sin embargo, entiende que “no existe una igualdad que significa igualitos somos, porque somos distintos incluso desde el punto de vista anatómico y fisiológico. Muchas veces hay un feminismo que promueve esta igualdad de la mujer que lo que busca es, yo diría, masculinizar a la mujer. Es un feminismo que para mí no es sano”.

“La Iglesia está fundamentada en la escritura y la tradición”

Asegura que “la Iglesia siempre se ha ocupado del rol de la mujer”, sin embargo, reconoce que esta discusión sobre la “responsabilidad decisional” de las féminas en el catolicismo arrastra diferentes matices.

“Las decisiones en la Iglesia, los roles de dirección en la Iglesia están vinculados al sacramento del Orden que tiene tres grados: el presbiterado, el diaconado y el episcopado (…) La Iglesia nos precede, la Iglesia tiene una estructura que la recibió de Cristo y así aparece fundamentado en los evangelios y en las cartas de San Pablo. La Iglesia tiene una estructura, la Iglesia no puede modificar esa estructura”, subraya Domínguez en declaraciones a este medio.

Sobre el tema de la mujer “la Iglesia ha tenido esta conciencia fundamentada en la escritura y en la tradición, no en un machismo, como se quiere hacer ahora una lectura sociológica mirando hacia atrás.  Juan Pablo II lo explica en un documento cuando dice: la Iglesia no tiene autoridad para dar ese paso.

En base a las fuentes escrituras y al magisterio eclesiástico simplemente no tiene autoridad para dar un paso de ese tipo”.  

“A pesar de que Jesús tenía discípulas, no escogió mujeres para este grupo constitutivo de los 12 a los que manda con una función específica. Esto está claro en el Catecismo de la Iglesia Católica. A parte de eso, la función del sacerdote tiene una identificación con el mismo Cristo, y Cristo no era mujer”, afirma.
Sobre las conjeturas que tejen diversos sectores, generalmente desvinculados a la ideología religiosa católica, el clérigo enfatiza que “a la Iglesia no le interesa si la sociedad opina sobre el tema, es algo eclesial; intraeclesial (dentro de la iglesia) y algunos teólogos avanzan en la discusión”.

¿Quienes integran la comisión sobre el estudio de las diaconisas en el primer milenio?

La citada comisión que creó el papa Francisco la primera semana de agosto la preside el obispo español Luis Francisco Ladarria Ferrer y la integran 12 miembros; mitad mujeres. Todos entendidos en este tema religioso-teológico.

El génesis de esta discusión sobre las diaconisas en la Iglesia católica, que ya en otros pontificados como el del papa Juan Pablo II o Benedicto XVI ha estado sobre la mesa, nace –recientemente– de la pregunta que formulara al papa Francisco una religiosa durante la Asamblea de la Unión Internacional de superioras generales en el Vaticano, donde  el papa argentino respondió que “es una posibilidad al día de hoy”, estudiar el tema a la luz de lo que las Sagradas Escrituras plantean que sucedió en los primeros años.