Ganar una elección requiere una combinación de carisma, organización de campaña y un mensaje convincente. Sin embargo, en ocasiones los candidatos recurren al soborno.

Ese fue el caso en la ciudad de Suwon, Corea del Sur, donde un candidato a las elecciones legislativas en lugar de colchones o una promesa de empleo, repartió frascos de medicamentos contra la disfunción eréctil a cambió de un voto.

En este país las famosas pastillas azules necesitan receta médica por lo que la fiscalía está investigando cómo es posible que el candidato, cuyo nombre no fue revelado, obtuviera de tantos tratamientos, indicó el diario Dong-A Ilbo.

"Todavía tenemos que comprobar las alegaciones. Si se confirman constituiría una infracción de la ley electoral", declaró el vocero de la fiscalía de Suwon.

Comprar votos en Corea del Sur puede ser castigado con hasta cinco años de cárcel o una multa de 10 millones de wons (ocho mil 750 dólares).

Además de que el candidato que se encuentre culpable puede ser privado de su victoria en las elecciones.