Luego de pasar la prueba, aunque con muy bajas calificaciones, de acuerdo con las apreciaciones de varios candidatos de oposición, la Junta Central Electoral (JCE) aún no soluciona la totalidad de sus problemas: ahora tiene que enfrentar miles de acusaciones por “fraude, complicidad con el oficialismo” e incluso peticiones para que el pleno renuncie.

Si el proceso fue difícil por ser las elecciones con más cargos disputados en la historia dominicana o por la implementación por primera vez de escáneres para escrutar los votos de manera electrónica, el desafío del órgano electoral se ve aún más turbio.

Varios candidatos de oposición, en especial Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), a casi una semana de efectuados los comicios generales desmeritan el triunfo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el nivel presidencial y la mayor parte de los niveles legislativo y municipal.

Abinader pide deposición miembros JCE

El pasado martes, Abinader culpó a los integrantes de la JCE de haber cometido fraude en las elecciones donde solo alcanzó alrededor de 35 % de los votos válidos, por lo que exigió su dimisión. “No estamos dispuestos a seguir aceptando un Tribunal Superior Electoral que es una burla a la democracia ni una Junta Central Electoral que cree estar por encima de la Ley, por lo que exigimos que sus miembros sean inmediatamente reemplazados por ciudadanos honorables, honestos, capacitados y sin ninguna filiación política”, manifestó el líder del PRM, durante una rueda de prensa.

Rosario se defiende

Sin embargo, aunque no de forma directa, Roberto Rosario comunicó a Abinader que no tiene intenciones de renuciar, al recomendarle que analice lo que hizo mal durante su campaña política, en vez de estar culpando a otros por su “derrota”.

Además, los encargados de elegir a los cuatro miembros titulares, así como al presidente de la Junta son los senadores de la República, de acuerdo con lo establecido en los artículos 4 de la Ley Electoral 295-97 y 212 de la Constitución dominicana.

Para que el pleno quede formalmente establecido se necesita el voto de las dos terceras partes de los senadores presentes al momento de la escogencia.

Rosario Márquez fue elegido presidente del órgano electoral para el ciclo 2010-2016 –seis años, debido al período excepcional que se le otorgó a los niveles congresual y municipal, para unificar el proceso electoral con el nivel presidencial-.

Si bien Rosario, según sus declaraciones, no tiene intenciones de renunciar, si lo hiciera, esa decisión tampoco representaría un alivio para quienes lo piden, más tomando en cuenta que para el siguiente cuatrienio la mayor parte de la matrícula del Senado será la misma que hace seis años lo eligió como titular de la JCE.

Según expertos, es poco probable que Rosario dimita de su cargo, sino que la tendencia está marcada a una ratificación en el puesto.

Otros candidatos a la Presidencia, quienes no alcanzaron porcentajes considerables según los boletines de la Junta, también reclaman mayor transparencia, y culpan tanto al presidente de la JCE, Roberto Rosario Márquez, como a sus demás integrantes, no solo por lo que consideran un fraude electoral, sino además por las problemáticas y el “desorden postelectoral”.

Minou cuestiona legitimidad

La candidata presidencial de la Alianza por la Democracia (APD), Minou Tavárez Mirabal, aseguró que “el proceso electoral ha sido irregular y arbitrario, lo que cuestiona sus resultados”.

Indicó que “la JCE dio un verdadero golpe de estado electoral al divulgar ‘datos preliminares extrajurídicos’ como los llamara el propio presidente de ese organismo. Todo lo que surja de un proceso cargado de tanta ilegitimidad es ilegítimo. Este proceso será recordado por la reforma constitucional fraudulenta que permitió la reelección, por el abuso de los recursos públicos, por la incompetencia con que fue dirigido y porque durante su organización quedó evidenciada la permanente complicidad del árbitro con el danilismo”, manifestó Minou.

Pelegrín lamenta “iniquidades”

En tanto, Pelegrín Castillo, de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), afirmó que el proceso electoral “fue muy difícil” y estuvo marcado “por grandes iniquidades y prácticas antidemocráticas”.

“Pudimos comprobar a lo largo de esta campaña que la gran mayoría de la ciudadanía carece de una información siquiera mínima de los desafíos reales que enfrentamos como nación”, indicó el dirigente político Castillo, quien además subrayó que “venció la imposición autocrática al servicio de agendas antinacionales”.

AlPaís desaprueba proceso

Guillermo Moreno, de Alianza País, quien quedó en tercer lugar en el nivel presidencial de los comicios pasados, también culpó a Rosario Márquez por la forma en que se desenvolvieron las elecciones, así como por los resultados obtenidos.

“La terquedad del presidente de la Junta Electoral e imposición de conteo electrónico, aun cuando había muchos colegios votando ha generado este caos. Una vez más el pueblo pierde la oportunidad de tener un ejercicio democrático”, puntualizó Moreno.

El artículo 212 de la Carta Magna refiere que la JCE es  un  órgano autónomo con personalidad jurídica e independencia técnica, administrativa, presupuestaria y financiera, lo que sin duda refleja que aunque existan inconformidades, los resultados “ya están dados”.

Demanda

“Exigimos que sus miembros (de la JCE) sean inmediatamente reemplazados por ciudadanos honorables, honestos, capacitados y sin ninguna afiliación política”. Luis Abinader, candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Apreciación

“El proceso electoral ha sido irregular y arbitrario, lo que cuestiona sus resultados (...) quedó evidenciada la permanente complicidad del árbitro (JCE) con el danilismo”. Minou Tavárez Mirabal, candidata presidencial de Alianza por la Democracia (APD).

Acusación

“La terquedad del presidente de la Junta Electoral e imposición de conteo electrónico aun cuando habían muchos colegios votando ha generado este caos”. Guillermo Moreno, aspirante por Alianza País.