El caos en Grecia se desató este martes mientras agentes de la policía intentaba reubicar a los cientos de inmigrantes que llegan a la isla Kos, ubicada a 426 kilómetros de Atenas.

Los agentes de seguridad usaron sus armas y rociaron extintores para tratar de calmar la situación e imponer el orden, dentro de las instalaciones de un estadio de fútbol.

Sin embargo, las multitudes estaban muy agitadas por el calor y el lento proceso del registro. Algunos se desmayaron y uno fue reportado con ataque epiléptico.

Según información de la cadena británica “BBC”, hay más de mil inmigrantes en la isla griega, en su mayoría sirios y afganos, que han acampado en carreteras y playas del territorio.

Giorgos Kiritsis, alcalde de Kos, aseguró que la situación en la isla está fuera de control.