El presidente de la Sociedad Dominicana de Cardiología, Donaldo Collado, afirmó este viernes que cada día mueren 600 personas por afecciones cardíacas, uno cada dos o tres minutos, y abogó por la instalación de desfibriladores en lugares públicos para reducir el número de fallecimientos por esta causa.

Según Collado, el 75 por ciento de quienes sufren un ataque cardiaco lo hacen fuera de un hospital, y apuntó que "la posibilidad de sobrevivir es de apenas un cinco por ciento si no se actúa a tiempo. Solo uno de cada 20 personas sobrevive al traslado al hospital", informó.

En este sentido, se refirió a los casos de muerte súbita que, según dijo, siguen siendo un grave problema que podría paliarse contando con desfibriladores externos, cuyo precio es de entre 2,500 a 3,000 dólares.

Sin embargo, las autoridades no tienen políticas para ubicar estos dispositivos en escuelas, empresas, plazas comerciales, vehículos policiales y de bomberos, ambulancias, aeropuertos y otros espacios; "donde quiera que haya un extintor debe haber un desfibrilador externo", opinó.

Los males cardiovasculares matan más que el sida, el cáncer de mama y de pulmón y el derrame cerebral juntos, afirmó Collado, siendo la fibrilación ventricular (arritmia cardíaca) el detonante de la muerte súbita.

Recuperar a una víctima depende de la aplicación del dispositivo, por lo que consideró esencial la instalación de los equipos en las escuelas, acompañados de un programa de capacitación que permita a los estudiantes desde el nivel básico salvar vidas en esos recintos y en otros lugares, y orientar a la población en general para manejarlos, insistió.

"Es necesario que la población aprenda a usar los desfibriladores externos y que esté en capacidad de brindar los primeros auxilios en tanto llega la asistencia médica. A los cinco minutos del ataque la posibilidad de sobrevivir disminuye en un 50 por ciento", e inexistente a los diez, explicó Collado.

Estos decesos debidos a cualquier cardiopatía inesperada se pueden dar en personas sanas sin traumas, sin consumo de sustancias tóxicas, e implican la aparición de síntomas como colapso o pérdida del conocimiento, afectando al pulso y a la presión sanguínea, y generando un paro respiratorio.

Collado hizo estas declaraciones durante la III Jornada Internacional de Muerte Súbita Cardíaca y el II Simposio de la Sociedad Latinoamericana de Estimulación Eléctrica y Cardíaca, que se celebra hasta mañana en Santo Domingo, y donde Argentina, Brasil y Colombia son naciones invitadas.