El Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam) impulsa en el país el proyecto “Inductio”, que busca favorecer los procesos de inducción profesional a la docencia del profesorado principiante con competencias digitales en el área de educación.

Este proyecto es desarrollado por el Grupo de Investigación IDEA de la Universidad de Sevilla, en alianza estratégica con INTEC (Instituto Tecnológico de Santo Domingo).

Inductio contempla un amplio conjunto de actividades diseñadas para apoyar al profesorado principiante en República Dominicana.

El programa, que según sus mentores se fundamenta en una visión constructivista y conexionista de la formación docente, integra a 50 maestros con experiencia al acompañamiento y asesoría de 400 colegas que se integraron a impartir clases en este año escolar 2015-2016.

El especialista español en formación docente, desarrollo profesional, innovación educativa y tecnologías digitales para la educación y que se desempeña como coordinador del programa Inductio, Carlos Marcelo García, habló con METRORD sobre “Las TIC (Tecnologías de información y la comunicación) aplicadas a la educación y a la formación”.

“Los mentores están en contacto permanente con los principiantes, la tecnología se está incorporando de manera natural al trabajo de los profesores y su formación”, cuenta.

El especialista ofreció una entrevista previo a la celebración del II Diplomado de Formación de Profesores Principiantes, realizado el fin de semana en Bávaro, como parte del calendario del citado programa.

La tecnología está ahí, pero ¿se garantiza que esté para contribuir a la enseñanza o el aprendizaje?  

Por supuesto. Precisamente, nosotros estamos trabajando en ello, en que la formación tecnológica que reciban los educadores sea natural y contribuya a la enseñanza y el aprendizaje. Resulta difícil y complejo esperar que un educador utilice la tecnología para la enseñanza cuando éste no se ha apropiado de ella.

Todos los profesionales que están inmersos en el proyecto Inductio han tenido que aprender a usar la tecnología para después, poco a poco, poder aplicarla en su área de trabajo. El objetivo es lograr que cada profesor que se forma y aprende con tecnología después enseñe con tecnología a sus alumnos.

El proyecto Inductio se está implementando en los educadores principiantes, pero ¿conocían el sistema de la educación dominicana antes de ponerlo en práctica?

Claro. Conocemos el sistema de la educación dominicana porque tenemos un pacto con el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), que es la entidad que ha establecido los principios y el afianzamiento del programa Inductio.

Sin embargo, es válido aclarar que una persona nunca conoce a cabalidad todo el funcionamiento del sistema educativo, mucho menos quien viene de otro país. Nuestros esfuerzos van dirigidos a que el programa responda a las necesidades del profesorado dominicano y para ello usamos el siguiente principio: “Lo que viene de fuera tiene que acomodarse a lo de adentro”.

El eje del programa son los profesores mentores, profesores del sistema del país, en su mayoría coordinadores pedagógicos de escuelas cuya responsabilidad se centra en trabajar para que las escuelas desarrollen su propio programa (planes de mejora), es decir, que se comprometan a lograr un objetivo cada semana, donde no solo se hable de matemáticas, ciencias sociales, etc., sino que también se les incluya la tecnología.


Claro, esto tendrá que ver con la disponibilidad de conectividad que haya en la escuela. Hay que ir empujando, esforzarse y no detenerse porque no haya un computador.

En los procesos de cambio todo cuesta. No son drásticos, hay que ir despacio, utilizando lo que cada uno tenga, pues siempre hay posibilidad de hacer y usar recursos alternativos, aunque no se posea el último dispositivo del mercado.

Un dato curioso e importante es que “los mentores que iban a las escuelas a supervisar los principiantes y otros educadores no principiantes pedían que se les supervisara y que fueran a sus clases para que les apoyen”.

Esta idea de formación de educadores se aleja de lo clásico, donde el educador imparte talleres, expone y luego no pasa nada, no es observado por otro compañero, las puertas están cerradas, pasa lo que pasa y nadie sabe nada. Justamente, este es el esquema que se quiere romper con el programa Inductio.

La respuesta del programa ha sido positiva por parte de los educadores principiantes. A través  de una evaluación continua se ha medido su progreso. La respuesta ha sido una sola “Sí, funciona. Estamos plenamente satisfechos”.

Hay una gran brecha digital que afecta a profesores y alumnos. ¿Cómo afecta esta brecha el uso de los TIC en la educación dominicana?

Hay una brecha digital que como país hay que reducir, porque las nuevas tendencias te dicen que ya no solo es el uso del computador, sino de otros dispositivos mucho más avanzados que van revolucionando la vida. La sociedad se dirige a un futuro donde las tecnologías van a estar presentes, no como un componente de comunicación, sino como una herramienta de trabajo y de creación de riqueza. Como país hay claramente un desafío de dar oportunidades de conectividad.

¿Las TIC influyen positivamente en el sistema educativo dominicano?

Las competencias digitales son importantes y, a su vez, la concientización de estas a los educadores, pues forman parte de los conocimientos que tanto ellos como los estudiantes deben tener.

Las TIC serán de gran ayuda, pues con ellas se saldrá de la monotonía sobre cómo debe ser utilizada la tecnología. El objetivo es pasar del diálogo a los hechos con la implementación del programa Inductio.

¿Cómo deben ser las aulas para el aprovechamiento al máximo de las TIC?

La arquitectura es algo que no ha cambiado en las escuelas. Las estructuras mantienen aulas limitadas en espacio para un número de alumnos ilimitado. Sin embargo, al visitar otras instituciones se puede ver que la disponibilidad de espacio ha cambiado acorde con los procesos de trabajo que son mucho más de diálogo y más móviles.

La cuestión no es cómo equipar esas aulas con más computadores, sino trabajar a futuro para tener un espacio abierto con zonas de trabajo para jóvenes de diferentes edades sobre la base de proyectos. Dicho espacio tendrá una zona para libros, otra de computadores, y otras para crear trabajos manuales, etc.

La idea es que los estudiantes vean los computadores como los libros, que está ahí y pueden ser usados cuando se les necesite. Todo esto conectado a una metodología totalmente nueva, que les permita relacionarse, paso a paso, con las herramientas digitales, porque en la educación no se dan los cambios de un día para otro.

¿Se ha pensado en la posibilidad de que los jóvenes en vez de mochila lleven tabletas a las aulas?  

Sí. De hecho, en algunos países como Argentina, España, y Uruguay el programa se estableció con un ordenador pequeño. Este modelo permite que el discurso digital esté dentro y fuera de las escuelas, lo que genera socialización.

El uso de los recursos digitales no solo se limita a aprender sino también para hacer compras y gestiones, pues cada vez más la administración digital obliga a los ciudadanos a hacer uso de estos elementos.

¿Cómo visualiza la aceptación de los padres ante el cambio de mochila por tabletas?

La escuela debe abrirse a la tecnología y, sobre esa base, trabajar en concienciación de los padres, porque si se vende un discurso de que la tecnología debe usarse pero al mismo tiempo se prohíbe, se genera una gran contradicción. La concienciación de los padres se debe hacer después de que las escuelas hagan la tecnología parte de su paquete de asignaturas.