Decir que el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el efecto cancerígeno de las carnes rojas y las carnes procesadas ha causado revuelo es quedarse corto.

El comunicado de prensa que se difundió el pasado lunes clasificaba la carne procesada de carcinógena para los humanos y la carne roja se catalogó como “probablemente” carcinógena.

Estas declaraciones sacudieron a la opinión pública y causaron alarma en el público en general.

Y no es para menos. Aunque varía mucho entre países, el consumo de carnes procesadas y rojas es lo suficientemente alto en el mundo como para tener un impacto importante en la incidencia de cáncer en el ámbito global.

Sin embargo, 48 horas después de emitirse el comunicado, la marea ha bajado y el asunto parece más gris que negro.

Representantes de la industria cárnica en todo el mundo han criticado el carácter alarmista del informe de la OMS, por supuesto, y le han restado valor, recordando los numerosos estudios que avalan los beneficios de la carne para la salud.

Pero entre unos y otros, está la mayoría, que asegura que la clave es consumir estos alimentos con moderación.

El doctor Christopher Wild, director del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), que fue el órgano de OMS) encargado de realizar la investigación, dijo tras empezar el debate que “estos hallazgos apoyan aún más las actuales recomendaciones de salud pública acerca de limitar el consumo de carne”; sin embargo, admitió que tampoco puede descartarse el valor nutricional que tiene la carne roja.

Wild explicó que lo positivo de estos resultados es que permiten a los gobiernos y entidades reguladoras tener más información para balancear los riesgos y beneficios de consumir tanto carnes rojas como procesadas y así ofrecer las mejores recomendaciones a la gente.

El doctor José Ramírez, director del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter, asegura que la relación entre el consumo de carnes procesadas y el cáncer no es noticia nueva, y que solo hacía falta que una organización con la credibilidad de la OMS lo hiciera oficial.

“Esto siempre se ha sabido. Lo ideal con las carnes procesadas es consumirlas con moderación. No es que no te puedas comer una chuleta ahumada cada cierto tiempo, una cada tres meses no te hará daño, pero es el tipo de alimentos cuyo consumo debemos limitar”, explica.

Ramírez apunta que la relación entre la alimentación y enfermedades como el cáncer es de dominio público y que a todo paciente diagnosticado se le recomienda un cambio en su estilo de vida y alimentación.

El nutriólogo clínico Jorge Amarante, coordinador del departamento de Nutrición Clínica del Hospital Regional Universitario San Vicente de Paul, en la provincia Duarte, valoró de serio, bien ponderado y valiente el reporte de la OMS.

Sin embargo, al igual que el doctor Ramírez, considera que para una persona saludable consumir carne con moderación no debe afectar su salud.

“Comer carne roja es seguro si usted no tiene restricciones de su nutriólogo o médico de cabecera”, afirma, y continúa: “Siempre les digo a mis pacientes que no hay alimentos prohibidos, porque lo peligroso es la cantidad y frecuencia con que se consuman”.

Amarante recomienda consumir la carne roja siempre bien cocida y tratar de que esta sea de origen orgánico.

¿La cantidad sugerida? Ahí está el reto: “Una porción del tamaño de la palma de la mano (sin los dedos) una o dos veces a la semana”.

En caso de dudas, siempre está la posibilidad de asesorarse con profesionales de la nutrición. “Los especialistas sabemos cómo manejar las particularidades de cada persona”, explica Amarante