Un 67.4 % de los padres dominicanos admitió que emplea el castigo físico para "corregir" a sus hijos, según un informe presentado hoy por la organización internacional Visión Mundial, que expresó su preocupación por la situación.

El informe se basa en datos de encuestas realizadas por Enhogar en 2009 y 2014.

De acuerdo con los datos, un 63.4 % de los niños entrevistados reveló que ha sido sometido a castigos físicos en sus hogares.

Además, indica que el promedio en las comunidades más empobrecidas en superior al 80 %.

El estudio fue realizado en las provincias Santo Domingo, El Seibo y Bahoruco y en los municipios de Miches y Jimamí.

Por ejemplo, en Santo Domingo, el porcentaje de padres o tutores o cuidadores que declaran haber "disciplinado" a un niño usando medios de violencia en el último mes es de 69.8 %.

Mientras que el porcentaje de padres o responsables que creen que la única manera de criar a un niño correctamente es utilizando la violencia como castigo se sitúa en 30.1 %.

A su vez, la cantidad de adolescentes que declaró haber experimentado la violencia física en los últimos 12 meses totalizó 34.7 %.

En tanto, el porcentaje de adolescentes que conocen de la existencia de mecanismos de protección y que saber qué hacer en los casos de violencia alcanzó el 75.7 %.

Mientras que en Miches, el porcentaje de padres o tutores o cuidadores que declaran haber disciplinado a un niño usando medios de violencia en el último mes es de 85.5 %.

A su vez, la cantidad de padres o responsables que creen que la única manera de criar a un niño correctamente es utilizando la violencia como castigo es de 15.7 %.

El porcentaje de adolescentes residentes en Miches que declaran haber experimentado la violencia física en los últimos 12 meses es de 36.4 % y el de adolescentes que conocen de la existencia de mecanismos de protección y que saber qué hacer en los casos de violencia se sitúa en 63.2 %.

El director de políticas públicas de Visión Mundial, Francisco Leonardo, advirtió, en la presentación del informe, que los daños físicos provocan en los menores desequilibro emocional y afectan su desarrollo físico.