1- Inseguridad hídrica

La población al nivel mundial cada vez es mayor; República Dominicana no se escapa de esta realidad. Ante las altas demandas de agua de cada habitante de esta media isla, a juicio de estos tres especialistas, no estamos listos. Hace falta un verdadero “compromiso público en cobertura forestar y protección de los acuíferos”, en palabras del ambientalista Milton Martínez.

A esta realidad se agrega lo que Jovanny Kranwinkel, experto en Ecología, describe como “una cultura de derroche” que va en contra de la subsistencia humana y que, desde su perspectiva, es también producto del inexistente régimen de consecuencias para quienes contaminan el medio ambiente.

2- Falta de educación

El componente educacional también entra en este top de preocupaciones ecológicas nacionales.

Para Kranwinkel es urgente educar a las nuevas generaciones, que según él, “emiten más basura y recogen menos”, sin embargo, a consideración Martínez “la principal pedagogía es la aplicación de la ley (…) si el Gobierno y los ayuntamientos aplicaran la ley, si el Presidente cumpliera con su juramento de hacer cumplir la ley, entonces el pueblo tendría ejemplo; tendría un referente”.

3- Deforestación

La quema de árboles en República Dominicana no es un secreto para nadie. Basta observar, en uno de esos viajes al interior, el humo que sale de las montañas de la Cordillera Central, donde nacen más de 700 cauces de ríos y arroyos.

“Aunque no tenemos una situación crítica todavía, son preocupantes los niveles de deforestación y de mal manejo de especies que son sembradas. Esto conecta directamente con la situación de erosión y pérdida de biodiversidad”, subraya Kranwinkel, también integrante de la Comisión Nacional para la Pastoral de Ecología y Medio Ambiente.

4- Minería a cielo abierto

El ambientalista Martínez critica las “concesiones alegres” que hace el Gobierno para que en el país se realice minería a cielo abierto.

“El Estado hace concesiones alegres de los espacios que deberían ser reservados para la producción de las aguas”, afirma refiriéndose a los daños causados por esta actividad en los ríos del país; entre ellos Nizao, Yuna, Bajabonico y otros actualmente amenazados por la explotación minera.

5- Inseguridad alimentaria

Para que la comida llegue a la mesa de cada dominicano, la agricultura representa el ingrediente principal. Sin agua no se riega la tierra y sin suelos húmedos la madre Tierra no da los frutos que se esperan recibir luego de cada cosecha.

Según el viceministro de suelos y aguas, José Alarcón, cuando se defiende el suelo de las sequías, y de las inundaciones, mejoran los procesos productivos y se puede brindar a la población la tranquilidad alimentaria que necesita. Un ejemplo de lo antes citado, la sequía que el año pasado tenía preocupados al Gobierno, pero sobre todo a la población y a los grandes y pequeños agricultores.