Al menos cinco personas murieron hoy, entre ellas un niño, y otras 27 resultaron heridas por la explosión consecutiva de tres artefactos explosivos improvisados en la ciudad de Jalalabad, en el este de Afganistán, según fuentes oficiales.

Una primera bomba, que explotó en el distrito policial número cuatro de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, acabó con la vida de un menor y de un alto mando policial, e hirió seis niños, indicó a Efe el portavoz del gobernador regional, Attaullah Khogyanai.

El oficial fallecido, Abdul Hakim, era jefe del centro de detención provincial, detalló.

Poco después, dos civiles y un policía murieron y otras 21 personas resultaron heridas al detonar otros dos artefactos colocados en las inmediaciones de una estación de la Policía Contraincendios en el distrito número dos.

Los heridos, todos ellos fuera de peligro, han sido trasladados a un hospital de la zona y la Policía ha iniciado una investigación para esclarecer los detalles del suceso.

La principal agencia de inteligencia, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS, en inglés), ha arrestado a un supuesto miembro del Estado Islámico (EI) identificado como Faraidoon, quien confesó haber colocado los artefactos, apuntó el portavoz del gobernador en un comunicado.

El individuo fue arrestado tras las explosiones mientras grababa un vídeo en el lugar de los hechos, según la nota.

No obstante, ni el EI, que tiene su bastión en Afganistán en la provincia de Nangarhar, ni los talibanes, también con una fuerte presencia en la región, han reclamado todavía la autoría de la acción.

Afganistán vive uno de sus momentos más sangrientos para la población civil desde la invasión estadounidense en 2001.

Los talibanes han ganado terreno desde que la OTAN puso fin a su misión de combate en el país el 1 de enero de 2015 y, según datos de Estados Unidos, controlan ya desde finales del pasado año cerca de un tercio del territorio afgano.