Millones de estadounidenses votaron ayer para elegir a Hillary Clinton como su primera mujer presidenta o entregar el poder al impulsivo magnate Donald Trump, en un histórico duelo entre dos candidatos antagónicos que mantenía en vilo al mundo.

Al fin de una larga y reñida campaña plagada de insultos y ataques personales, los estadounidenses debían escoger como presidente entre una experimentada política y un “outsider” populista.

Aunque Clinton, de 69 años, mantenía una corta ventaja de 3.3 % según RealClearPolitics, Trump, de 70, aún podía triunfar. Hasta el cierre de esta edicón Clinton aventajaba 68 - 66 a Trump en votos electorales, faltando estados importantes como California, que cerraba casi de madrugada, y con una reñida disputa en Florida (un punto a favor de Trump al cierre de esta edición: 49 a 48 por ciento).
Por primera vez en la historia, el voto latino, que rompe récords cada cuatro años debido al crecimiento de la población, puede ser decisivo y ayudar a Clinton a alcanzar la Casa Blanca.

El miedo a una victoria de Trump, que ha dicho que los mexicanos son “violadores” y “narcotraficantes”, y que si es elegido, construirá un muro en los 3.200 kilómetros de frontera con México y deportará a los 11 millones de indocumentados del país, movilizó a los hispanos, la primera minoría. La mayoría de los latinos votan a Clinton, pero tradicionalmente acuden poco a las urnas.

Sin embargo, las encuestas mostraron que el gigante dormido se está despertando. El voto hispano anticipado en Florida subió 75% en relación con 2012, en gran parte a los puertorriqueños que se han exilado en Estados Unidos.

Con los resultados preliminares, crecía la imagen de un país dividido y con poca credibilidad en la actual clase política. Muchos afirmaban votar por “el menos malo”, por lo que el ganador incluso tendrá disconformes entre sus propios votantes. Ambos llegaron a la elección de ayer con un porcentaje alto de rechazo, acrecentado por una de las campañas más “agresivas” y “vulgares” de la historia, según los especialistas.

“Haciendo historia”

“Estamos haciendo historia, la gente está saliendo a votar”, dijo en Miami el puertorriqueño Jimmy Torres, coordinador de la ONG Boricua Vota. “Es emocionante que nos toque este rol. Nosotros podemos tirar el juego para un lado o para el otro”.

El propio Trump dejó entrever su desesperación y en Twitter pidió el voto en Florida.

“No se den por vencidos, sigan saliendo a votar; esta elección está LEJOS DE HABER TERMINADO! Nos está yendo bien pero hay tiempo de sobra. VAMOS FLORIDA!”, tuitéo el candidato republicano.
En el barrio latino de East Los Angeles, para el mexicano estadounidense Margarito Salinas, de 88 años, la opción era fácil.

“Ese tipo es casi un nazi”, dijo Salinas de Trump. “Yo le di mi voto a ‘La Señora’”.

Una alegre Clinton votó temprano, poco después de las 08H00 locales en una escuela cerca de su casa en Chappaqua, en el estado de Nueva York.

“Espero ser recordada como alguien que comenzó a ayudar a sanar nuestro país, superar la división”, dijo luego a la radio WOKQ, en una de las seis entrevistas radiales que ofreció.

Donald Trump votó en una escuela cerca de la Trump Tower en Manhattan, bajo los abucheos de simpatizantes de su rival que le gritaban “¡Nueva York te odia!”.

Con rostro serio, votó junto a su esposa Melania en cabinas distintas. “Fue una difícil opción”, bromeó después.

Los dos candidatos tenían previsto realizar “fiestas de la victoria” para esperar los resultados al final de la jornada, ambas en Manhattan, a apenas tres kilómetros de distancia.