La clave del éxito para el norte de Europa ha sido ser buenos vecinos. Así lo asegura Daniele Agostini, cabeza de ambiente y políticas bajas en carbono de Enel (compañía italiana de energía). Lograron integrarse a tal punto que cuando un país tiene energía de sobra porque hay mucho viento y sus plantas eólicas están a tope, comparte con otro que ha tenido problemas de abastecimiento. No compiten, se ayudan.

Es el camino que debería seguir América Latina para lograr 100% de energías renovables  de aquí a 2050. Yolanda Kakabadse, presidenta de la WWF Internacional, cuenta que en todo el continente el 40% de la energía que se produce proviene de combustibles fósiles, 55% es hidroeléctrica y 5% energía renovable.

“Todavía tenemos pueblos a los que no llega la electricidad. Tenemos déficits sociales y seguimos insistiendo en invertir en fósiles. ¿Por qué no estamos  haciendo más por la interconectividad, en ser buenos, vecinos en lugar de competir?”, se pregunta.

Pero los países sí están haciendo cosas. Los objetivos de la mayoría de naciones de aquí a 2030, presentados en la Cumbre de Cambio Climático de París, incluyen lograr que el 30% de sus energías sean renovables. Kate Hampton, directora ejecutiva de cambio climático en Children’s Investment Fund Foundation, considera, sin embargo, que es una meta demasiado baja.

“México está trabajando fuertemente en el tema. Quiere a 10 años tener tantas renovables como Alemania”. Es una buena señal.

Pedro Gamio, exviceministro de Energía de Perú, está convencido de que no hay que gastar una millonada para conseguir energías renovables.

“No tenemos que gastar el presupuesto nacional, solo tenemos que dejar competir a las empresas (energéticas). Perú tiene 40% de sobreoferta eléctrica. Si abrimos el mercado, hacemos que el PIB crezca en uno o dos puntos, cosa que sería fundamental para el país” en este momento.

La clave podría ser focalizar bien las energías. Compartir conocimiento, compartir energía. Lograr que 34 millones de personas en Latinoamérica que todavía no tienen acceso a ningún tipo de electricidad lo logren, pero en equipo.

“Lo que falta es voluntad política”, al parecer de Gamio. “Por ejemplo en Colombia no hay leyes que promuevan el uso de energías renovables”, asegura Agostini.

“Faltan recursos, falta mayor compromiso, nos falta unir toda nuestra infraestructura y pensar en los habitantes de zonas alejadas, como páramos y Andes”, asegura Freddy Fuentes, director de planeación del Instituto de Energías Renovables y Eficiencia Energética de Ecuador.

Pero, ¿por qué es importante pensar en energías renovables? Fathi Birol, de la Agencia Internacional de Energía, IEA, explica que 2/3 de las emisiones contaminantes provienen del sector energético.“Es necesario ver un divorcio entre el crecimiento de la economía y el crecimiento de las emisiones” para frenar el calentamiento global, opina.

Luis Miguel Galindo, jefe de Cambio Climático en Eclac (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), considera que la clave está en dejar que los combustibles fósiles dejen de ser tan atractivos para los ciudadanos, y así empiecen a pensar en alternativas para –por ejemplo– movilizarse.

“Todavía existen países que incluyen subsidios al uso de combustibles fósiles. Y en realidad no estamos incorporando el costo de los combustibles fósiles al precio final. Esto debería desaparecer si queremos movernos hacia las energías renovables. No se está pensando en los efectos nocivos que esto produce. En nuestras ciudades aumenta el uso del carro particular y cada vez son más altos los niveles de contaminación”.

Hacer el paso a energías más limpias para el continente trae beneficios ambientales. Ambientalistas creen que dejar calentar el planeta más de 1.5 grados centígrados con respecto a la época preindustrial será catastrófico.

Pero también tiene un ahorro importante que puede ser atractivo para gobiernos y ciudadanos: trae consigo un ahorro en dinero.